—Es la caseta de las calderas—
asentí y vi el humo saliendo de uno de sus conductos. Se acercó a la valla
oficial que separaba la libertad del intento de cárcel y mantuvo una
conversación breve pero eficiente con alguien del exterior. Me pasó un
cigarrillo y encendió primero el suyo, sentaba tan bien después de una semana
sin fumar.
Se sentó como un indio y me
miró —Explícame eso de Steve.
—Sólo quedamos— di otra
calada.
—¿Para qué?
—No sé— me encogí de hombros —Es
amable.
—Lo único que quiere hacer es
llevarte a la cama— quitó la ceniza con un toque brusco de dedos.
—Aún no puedo juzgarle…no le
conozco.
—
¿Por qué no me
haces caso?
—
Mira dónde estoy
por hacerte caso —alcé amos brazos riendo —Josh —empecé — Se interesó por mí,
me parece agradable y es guapo, ¿Qué más puedo pedir?
No hay comentarios:
Publicar un comentario