viernes, 28 de agosto de 2015

Página 47.

—Es la caseta de las calderas— asentí y vi el humo saliendo de uno de sus conductos. Se acercó a la valla oficial que separaba la libertad del intento de cárcel y mantuvo una conversación breve pero eficiente con alguien del exterior. Me pasó un cigarrillo y encendió primero el suyo, sentaba tan bien después de una semana sin fumar.
Se sentó como un indio y me miró —Explícame eso de Steve.
—Sólo quedamos— di otra calada.
—¿Para qué?
—No sé— me encogí de hombros —Es amable.
—Lo único que quiere hacer es llevarte a la cama— quitó la ceniza con un toque brusco de dedos.
—Aún no puedo juzgarle…no le conozco.
   ¿Por qué no me haces caso?

   Mira dónde estoy por hacerte caso —alcé amos brazos riendo —Josh —empecé — Se interesó por mí, me parece agradable y es guapo, ¿Qué más puedo pedir?

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