martes, 17 de marzo de 2015

Página 27.

—¿Cuánto tiempo llevas aquí para conocer a toda la gente? —Iba a contestarme cuando una chica, por supuesto más guapa que yo le saludó. Se disponía a subir las gradas con más chicas siguiéndola—Déjalo, ya me voy— le dije. El tono de sus ojos cambió a oscuro cuando la chica llegó y me miró.
—¿Eres la nueva? —puso énfasis en la última palabra.
—Sí—susurré.
—Me llamo Tammi. — ni ella me caía bien a mí ni yo a ella así que corté rápido.

—Nina, bueno yo ya me iba—miré a J.J que se disponía a levantase cuando la otra se sentó en sus piernas. Bajé las escaleras con cuidado de no caerme y eché un  vistazo hacia atrás, el sonreí y la otra también.
Bueno, no me necesitaba, era de esperar.
Di un paseo alrededor del campo y me quedé mirando la valla. Algún día saldré de aquí. Yo losé.
Fui al comedor con la idea de que pronto sería la hora de cenar y me senté en una mesa a esperar.
Saluden a Nina, la antisocial.

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Su lengua mojando su labio inferior mientras subíamos las escaleras—¿Por qué esa actitud?
—Explícate—le miré seria.
—Ya sabes, alejando a quién se acerca a ti.
—Ummmm…—tanteé a buscar las palabras—Asumí hace tiempo que era mejor así cuando me hicieron daño.
—¿Puedo preguntar sobre ello? —me miró.
—Mejor no—decidí. Aun que daba una imagen de tío estúpido y superficial se estaba interesando por ti y eso me hacía sentir bien.
—¿Por qué fumas? —cambió de tema
Un gran campo de césped de extendía delante de mí. Era enorme, él me condujo hasta unas gradas azules hasta que subió el último escalón de ellas y se sentó sin mirarme—Calma mis nervios—expliqué.

—Oh, bien—su brazo extendido en mi respaldo y su pelo moviéndose hacia ninguna dirección concreta por el viento. Sus ojos cambian de color según su estado de ánimo. Ahora brillaban, el color gris de sus ojos decía a gritos que estaba relajado. 

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—Inútil
—20 de 20—pasó de mi insulto.
—¿Qué? —le seguí el royo mientras hablábamos.
—20 preguntas—aclaré.
—¿Por qué estás aquí? —se giró hacia mí.
—Mi tía encontró trabajo—fui breve.
—Bien…¿asignatura favorita?
—Idiomas—no dudé.
—¿Tatuajes? —alzó la ceja.
—Si te tomas con calma conocerme seguro que los verás tú sólo, si lo hay, claro—le dejé en la duda.

—Luego dices que no eres un misterio—se rio y sonreí ante su comentario—¿Cumpleaños?
—15 de octubre. 
—¿Mascotas?
—Un gato, Taylor—le miré.
—¿Color favorito?
—Blanco, negro y azul…¿Por qué haces las preguntas típicas? No sé, cúrratelo más—dejé caer.
Se rio—Ahora comprendes que me eres interesante.

—Bien, te contaré lo que quieras saber, pero anda de “¿cuántos hermanos tienes?” o “¿Cuántos años?” por favor, algo directo.

Página 24.

Un sonido vibrante me despertó. Alcé la mano al móvil tanteando hasta encontrarlo y respondí
—Me estoy arriesgando a quedarme sin móvil sólo por llamar, ¿Cuándo coño sales?
Me froté la cara. Dios es verdad. Lo bueno es que no tendría que pensar en qué ponerme o no, uniforme. —Espérame en la puerta—dije con voz adormilada y colgué. Me levanté de la cama. Con cepillarme los dientes sería suficiente.
Salí y agradecí que aún hubiese luz solar. Ahí estaba plantado mirándome sin ninguna expresión —¿Por qué las chicas tardáis tanto?

—Yo sólo me dejé dormir—justifiqué mi retraso.
Rodó los ojos—¿Dónde quieres ir? — me encogí de hombros —Tenemos…—dudó— Un campo de futbol… muchas escaleras y poco más— me encogí de hombros de nuevo—¿Algún día vas a decir algo?
—Ya te dije que eres muy pesado—le recordé.
—Pues saca tema tú, lista—me retó
—No sé—concluí, aún tenía sueño
—Saco tema yo—sonrió—Ni para eso sirves—suspiró.

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Sonrió—Es que ninguna es tan tonta como tú, me gustan las que se cambian delante de las ventanas—no paró de sonreír.
Rodeé los ojos—¿No tienes clase? — empecé a andar y se unió a mí, se encogió de hombros —Pues ve.
—No—le salió una sonrisa leve—¿Qué haces hoy?
—Pensaba en dormir—le expliqué— Luego iré a dar un paseo, a ver qué hay por ahí, y eso.
—Perfecto, pasaré a recogerte.
—Nadie te invitó—dije discretamente con una sonrisa momentánea. Dándome la enhorabuena a mí misma.
—Ni falta que hace—se alejó de mí y fue con sus amigos, le miré mientras se marchaba y entré por la puerta de la residencia. Escondí el móvil entre el cabecero y la pared de mi cama y me dejé llevar.

                                        *

Página 22.

—¿Sabes? — Sonrió. Tenía una sonrisa bonita. —Tienes un buen culo.
Me giré enfadada —¿ No te ha valido con lo de esta mañana?
—Vamos no te enfades—escuché su voz.
—Déjame Josh.
—No me llames Josh—se adelantó a mí y se puso serio.
—Josh—repetí retándole.
—Cállate.
—Déjame y lo haré
—¿Te jode que te acose? —se tornó a tranquilo de nuevo.
—Sí—admití.
—Sólo por eso no lo dejaré de hacer—sonrió.


—Ummm—cambié de idea— No, no me jode, me encanta—estaba claro que no sabía actuar.

No cuela—rio
—Ya—dije amargamente — ¿Y si te llamo Josh mil veces? —probé.
Se encogió de hombros —Me da igual.
—Oye… ¿Por qué no vas a molestar a otra?

Página 21.

—¿Por qué todo aquí es cómo tan…americano? —encontré la palabra.
—Esa es la idea— hablo Carolina mientras removía la comida con el tenedor— Es algo diferente, por poder irte a estudiar a otro país y ya saber sobre sus costumbres. Mucha gente daría la vida por estudiar en ese instituto, cobran un dineral. —No me quería ni imaginar lo que le costaba a mi tía tenerme encerrada. —Además, el director es americano. Ha sido valorado cómo uno de los mejores colegios de comunidad—asintió.
—Será que ellos no están encerrados para comprobarlo. —aparté la bandeja de un manotazo—Yo pagaría por no estar—movió la cabeza en señal de negación. Me levanté de mi sitio y cogí la bandeja.
—Coincido—habló Kate. Tiré lo que había dejado de comida y me dirigí a la residencia de chicas. Dios, necesitaba una buena siesta.
Sabía a ciencia cierta que Josh podía abordarme en cualquier momento cuando le vi levantarse del sitio y seguirme cuando dejé el comedor. 
Intenté bajar las escaleras evitándole, pero era bastante irritante. Me giré y quedé de frente a él.
—¿Por qué me sigues? — le di en el pecho para que me dejase distancia.

Capítulo 4. Página 20.

Realmente, el resto de la mañana estaba que no estaba, las clase de química fue peor de lo que me esperaba y las demás más lentas que las del día anterior.
No paraba de pensar en lo que de esta mañana. Menudo chico más gilipollas.
Me alegré por el simple sonido del timbre y me acerqué a la mesa de Kate —Hola—saludé con desgana
—J.J no para de mirarte—se rio a lo que me giré y él sonrió. Rodeé los ojos y me centré en mi bandeja.
—¿Tenemos clase esta tarde? —cogí los cubiertos.

—No—sonreí—Iré a la biblioteca a pasar apuntes —me contó Kate.
Era la mejor noticia que me podrían dar, después de comer iría a inspeccionar un poco, aún no había visto nada más haya de mi residencia y el edificio de clases.
Hablaron animadamente mientras yo comía sin saborear nada. Escuché hablar del baile de fin de año, y el de navidad.
—Yo quiero que me lo pida J.J—miré a Ly que tenía la vista fija en la mesa de Josh.
—¿Y quién no? — habló una chica que ni conocía. 

domingo, 1 de marzo de 2015

Página 19.

—Deberías plantearte no desnudarte cerca de las ventanas sabiendo que ando suelto por ahí—le escuché reírse. Mis mejillas rojas, estaba muriéndome de vergüenza. 
—¿Cómo? —fui detrás de él.
—También deberías plantearte abrocharte bien los botones de la camisa, poniéndote la corbata he tenido una vista panorámica que no veas—bajé la mirada hacia el hueco que dejaba ver parte de mi sujetador.
—Eres repulsivo —dije con voz ahogada abrochándome el botón. 
—Ten buena mañana Nina— se alejó riendo. 

Página 18.

Dios mío. Tenían razón, no se podía ni pasar. Una fila de chicas esperando para darse una simple ducha y una por encima de otra intentando mirarse en el espejo, chicas cambiándose en cada rincón, Kate se acercó a mí—Usa mis cosas— No había caído, el champú. Después de mil años de esperar por fin me tocó, ni si quiera lo separaban con un plástico, no tenía intimidad. Me estaba sintiendo muy incómoda. Me lavé el pelo lo antes posible y salí a mi habitación a vestirme, hacer nudos de corbata se veía que no era lo mío. Dejé las cosas y cogí la mochila. Salí de la residencia rápido, me tocaban prácticas en química y corría peligro de explotar todo el laboratorio.
J.J apoyado en la columna mirándome. Le crucé sin dirigirle la palabra —Ayer te fuiste a dormir.
—Lo sé—tragué saliva y me cogió del hombro, me paré —Llego tarde.
—Ni si quiera sabes hacer un nudo de corbata—Sus manos en mi cuello rehaciendo el estropicio que tenía por nudo — ¿Sabes? — levanté la barbilla y empezó a hablarme. —La gente siempre hace lo que yo les diga—dijo fijando la vista en la corbata—Si te digo que te quedes, te quedarás—dijo con toda la tranquilidad del mundo, como si supiese que la respuesta sería que sí.
Le aparté ambas manos de un manotazo. —¿Quién coño te crees que eres?
Se rio—Recuerda lo que digo— se giró—Por cierto, bonito espectáculo el antes.

—¿Qué? —grité mientras se iba alejando más y más de mí

Página 17.

Segundo día. La alarma sonó. Abrí los ojos. Esto…no estaba bien. Todo era cómo el ejército, los horarios, las marchas, las normas. Estaba harta y sólo llevaba un día aquí. Me giré perezosamente resistiéndome a levantarme—Llegamos tarde—me movió el hombro Kate. Refunfuñé y me giré. Era la primera vez que veía a la chica con la que compartiría habitación, mi autoestima se bajó un segundo después. Era la típica rubia de cuerpazo y piel bronceada.
Me sonrió—Me llamo Ly— aún estaba algo traspuesta, yo nada más despertar no soy persona.
—Nina—atiné a decirla un rato después.
Se giró y me miró—Bien, Nina, mi consejo es que te des la prisa que puedas porque si no, no pisarás el baño. Ya están yendo todas. —Tampoco tenía mucha preocupación en mirarme el pelo—Termina esa cama rápido y ve—me mandó y cogió sus cosas.
Miré a Kate—En eso tiene razón—salió detrás de ella. Agr, la puta cama, la hice lo más rápido posible y me dirigí a los baños, apenas me encontré con ninguna chica por el pasillo, todo desierto. Bajé las escaleras sin prestar atención y entré en el baño. 

Página 16.

“¿No sales?”
“No” —¿Fui borde? “Buenas noches” —dejé el móvil y miré por la ventana. Pequeñas luces alumbraban. Así que lo que decía Kate era verdad. Intenté abrirla pero estaba encajada. Me resigné a tirarme a la cama mientras pensaba en lo que echaba a mis amigas de menos, a todo lo que tenía que ver con mi vida anterior.

                                                   *

Página 15.

—Bah— me quejé y saqué el móvil. Quité la lámpara de la mesilla y lo puse a cargar.
—Dios, ¿eso es un móvil? —Asentí— están súper prohibidos. Alguien abrió la puerta y bloqueé la pantalla rápido, nos echó una mirada.
—Voy a cerrar la puerta—cogió las llaves. La misma llave abría y cerraba todas las puertas. —Si queréis ir al baño llamadme ¿Por qué está la lámpara quitada?
Rogué a todos los dioses que no se encendiera la pantalla del móvil y me inventé una excusa—Tuvimos muchas clases, estamos cansadas.
—Sí—añadió Kate. Dio un pequeño vistazo y cerró.—No puedes estar con el móvil, más profesores andan fuera , con linternas para que no pueda irse nadie, si ven luz vendrán.
—Tranquila—me escondí debajo de las sábanas y encendí la pantalla.
—“Hola —Estaba en línea.
—“Hola—tecleé
¿Gente con linternas en los jardines y fuera de la residencia sin dejarnos si quiera movernos de una habitación? ¿Pero qué era esto?
No me has bloqueado
Sonreí. —“No me tientes”
—“¿Dónde estás?

Fruncí el ceño. —“En mi habitación, obvio”— Idiota

Página 14.

—Dame tú número.
—Eres muy insistente, en serio —empezó a subir las escaleras —A demás, aquí no se puede usar el móvil.
—Vamos, sé que lo vas a usar—rio y me cogió el móvil. Lo alzó y no lo pude coger.
—Dámelo —me enfadé. Estaban cerrando la puerta —Dámelo—repetí de forma amenazante.
Se rio—Desbloquéalo y te lo daré rápido. Puse el código y me lo quitó de las manos, escribió un mensaje rápido y lo miré—Ahora tienes mi número, y tú el mío.
—Te bloquearé—aseguré.
—Sabes que no— le oí decir y corrí a la puerta, me abrieron con desaprobación.
—Tarde el primer día.
—Perdón—suspiré y escondí el móvil. Fui a mi habitación y miré el mensaje.
“J.J es el tío más buenorro del mundo” mi vista si dirigió hacía el nombre de contacto “J.J manda” rodé los ojos y me tiré a la cama.
—¿Habéis hablado más? —Kate se giró hacía mí, la otra chica estaba dormida.
—No mucho. Sólo me dio su número.
—Créeme, te envidio — se rio.
—¿Vas a dormir ya? Es pronto.
—No nos dejan andar por ahí ni encender las luces. 

Página 13.

Giré la columna que señalizaba las escaleras para ir a la residencia de chicas cuando me abordó. Mi espalda contra la pared y su brazo prohibiéndome salir.
—Luego nos vemos Nina— dijeron las demás pillando la indirecta que les había lanzado Josh visualmente. Las vi reírse y mirarme hasta que desaparecieron.
—Al menos no me has mentido en cuanto a tu nombre—se giró hacia a mí y me reí—Vayamos a dar una vuelta.
—No, sonará el toque de queda ya.
—¿Y qué? —se encogió de hombros.
—Que no quiero irme contigo
—¿A caso crees que me gustas o qué? — se chantajeó de mí.
—No—susurré—Porque yo no le gusto a nadie.
Me cogió de la mandíbula con severidad y noté la pared fría en mi espalda— Pienso que eres un misterio, y me gusta descubrirlos todos. —su aliento rozando mi cuello.
—Soy simple—quité su mano de mi mandíbula y subí las escaleras. Aún la puerta de madera de la residencia seguía abierta.
—Todavía queda tiempo para que suene — me giré y le vi abajo del todo. En ese momento la alarma empezó a hacer ese ruido irritante.

Me reí—Me voy J.J

Capítulo 3. Página 12.

—¿Le conoces? —todas me miraron
—No—me encogí de hombros.
—Él es muy popular—rieron—Y muy guapo.
Me volví a encoger de hombros —Supongo.
—¿Qué te ha dicho? — giré la cabeza hasta otra chica.
—Solo me preguntó mi nombre.

                                          *