domingo, 1 de marzo de 2015

Página 19.

—Deberías plantearte no desnudarte cerca de las ventanas sabiendo que ando suelto por ahí—le escuché reírse. Mis mejillas rojas, estaba muriéndome de vergüenza. 
—¿Cómo? —fui detrás de él.
—También deberías plantearte abrocharte bien los botones de la camisa, poniéndote la corbata he tenido una vista panorámica que no veas—bajé la mirada hacia el hueco que dejaba ver parte de mi sujetador.
—Eres repulsivo —dije con voz ahogada abrochándome el botón. 
—Ten buena mañana Nina— se alejó riendo. 

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