martes, 17 de marzo de 2015

Página 23.

Sonrió—Es que ninguna es tan tonta como tú, me gustan las que se cambian delante de las ventanas—no paró de sonreír.
Rodeé los ojos—¿No tienes clase? — empecé a andar y se unió a mí, se encogió de hombros —Pues ve.
—No—le salió una sonrisa leve—¿Qué haces hoy?
—Pensaba en dormir—le expliqué— Luego iré a dar un paseo, a ver qué hay por ahí, y eso.
—Perfecto, pasaré a recogerte.
—Nadie te invitó—dije discretamente con una sonrisa momentánea. Dándome la enhorabuena a mí misma.
—Ni falta que hace—se alejó de mí y fue con sus amigos, le miré mientras se marchaba y entré por la puerta de la residencia. Escondí el móvil entre el cabecero y la pared de mi cama y me dejé llevar.

                                        *

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