martes, 17 de marzo de 2015

Página 26.

Su lengua mojando su labio inferior mientras subíamos las escaleras—¿Por qué esa actitud?
—Explícate—le miré seria.
—Ya sabes, alejando a quién se acerca a ti.
—Ummmm…—tanteé a buscar las palabras—Asumí hace tiempo que era mejor así cuando me hicieron daño.
—¿Puedo preguntar sobre ello? —me miró.
—Mejor no—decidí. Aun que daba una imagen de tío estúpido y superficial se estaba interesando por ti y eso me hacía sentir bien.
—¿Por qué fumas? —cambió de tema
Un gran campo de césped de extendía delante de mí. Era enorme, él me condujo hasta unas gradas azules hasta que subió el último escalón de ellas y se sentó sin mirarme—Calma mis nervios—expliqué.

—Oh, bien—su brazo extendido en mi respaldo y su pelo moviéndose hacia ninguna dirección concreta por el viento. Sus ojos cambian de color según su estado de ánimo. Ahora brillaban, el color gris de sus ojos decía a gritos que estaba relajado. 

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