—“¿No
sales?”
—“No”
—¿Fui borde? —“Buenas noches” —dejé el móvil y miré por la ventana.
Pequeñas luces alumbraban. Así que lo que decía Kate era verdad. Intenté
abrirla pero estaba encajada. Me resigné a tirarme a la cama mientras pensaba
en lo que echaba a mis amigas de menos, a todo lo que tenía que ver con mi vida
anterior.
*
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