domingo, 22 de noviembre de 2015

Página 79.

-No es niño de papá ni pijo- dije convencida.
Steve apareció sin ser invitado, subió las gradas y me dio un leve beso en la boca, saludó y se presentó a Carla y bajó para entrenar, prometiendo volver.
-Sí que es pijo, idiota, aunque es guapo, eso lo compensa- me dio un codazo cómplice.
-Él no es el chico del que te hablaba.- dije seria sin apartar la mirada de Steve correteando por el campo y viendo a mi mejor amiga por el rabillo del ojo con la boca abierta, le hice un gesto para que no hiciese una sola pregunta más zanjando el tema.

Página 78.

- Estoy es agotador Carla, no puedes hablar de cosas normales como que no puedes comprarte los últimos pitillos del centro comercial, porque sus padres podrían comprar el centro comercial entero - miré de un lado hacia otro- Todos parecen que van de clase en clase con caballo y que cada vez que sale una palabra de su boca expulsa flores y arcoíris a la vez - negué - Como si todos aquí no tuvieses nunca nada malo del todo que decirte, pero luego lo dijesen a tus espaldas, como si su excusa es no querer insultarte por no caer tan bajo, es como .. agr- me agarré la cabeza con ambas manos - Es un estrés Carla, a mí siempre me han enseñado a decir lo que quiero, cuando quiero, y decir aquí que quieres comerte una simple hamburguesa de esas con las que te manchas la cara entera de kétchup es como decir que ayer asesinaste a alguien con tus propias manos.
Ella sonrió despacio - Nina, no es tu mundo, y me alegro de que esto, estar aquí y la gente de aquí no te hayan cambiado, tú siempre preferirás unas adidas o unas converse a esos náuticos horriblemente caros.
-Si vivieses aquí- negué y chasqueé la lengua- Si quiera hay un par de personas que merezcan la pena.
-¿Qué?- abrió los ojos- ¿Quiénes?, pensaba que estabas sola en este barco.
-Hay un chico...- dejé caer tocando el dobladillo de mi polo blanco nerviosa.

-¿Cómo?- gritó y le mandé que bajase el tono de voz con la mirada -¿Desde cuándo te gustan los...los...niños de papá?- dijo regulando su tono de voz. 

Página 77.

-Nina, me ofendes, pensé que te convertirías en una chica sofisticada y de modales aquí dentro- dijo pillándome de forma rápida y tirándose encima de mí.
Me reí, y le miré mientras me sujetaba los brazos desde arriba, ella sonrió se quitó de encima de mí, e hizo una reverencia como si fuese la chica con más dinero y clase que hay por aquí. Me reí - Carla, yo soy toda una señorita- le devolví la reverencia y ella hizo como si estuviese tomando el té.
-Sí, señorita Nina- ahí viene la imitación con acento británico - Por favor, no sé  si usted sería tan amable como para invitarme a su palacio - levantó el meñique sujetando un plato inventado y dando un sorbo a la nada.
-Cállate boba- rodé los ojos - Vamos.
Subimos a las gradas poco a poco, le había enseñado un pelín de mi cárcel, nos sentamos y ella miró hacia todos los lados curiosa -¿Qué tal las chicas?- agaché la cabeza, intentando sacar un tema de conversación, y queriendo saber cómo estaban mis amigas por allá fuera - Ya sabes, no sé si el mundo se ha acabado o si existen los vampiros, estoy encerrada aquí- intenté bromear.
Se giró seria - Te echamos de menos- admitió.
-Tienes que sacarme de aquí- dije en voz baja y con súplica, recolocándome la falda.
-Tienes que volver- coincidió.

Página 76.

Gruñí - No, no puedo, déjeme, estoy esperando a alguien.
- Perdone si le he molestado- volvió a hablar el chico - Busco a una estudiante de este instituto, pelo oscuro, uniforme, poca cosa, fea, gruñona, cabezota..., ¿Mi mejor amiga?- abrí un ojo y salté al darme cuenta de que era Carla con una voz grave y vacilándome.
-¡Carla!- me enganché en su cuello y me abrazó.
-Estúpida chica descortés, no quisiste ayudar al pobre señor- me reí - Enserio, tienes que salir de aquí ya y volver conmigo, me aburro tanto que incluso sé sacar voz de chico- reí negando en su clavícula y le abracé con más fuerza.
-Imbécil- le critiqué- Nunca se te dio mal imitar a la gente- abrí los ojos mientras nos balanceábamos.
-Quita negada, a lo mejor la gente de aquí piensa que te conozco- me apartó en broma- No quiero ser tan poca cosa como tú, ¿entiendes?- rodé los ojos - La reputación hay que ganársela desde un principio- asintió decidida y luego ablandó su cara para abrazarme por los hombros y volver a reír.
-Carla, querida, tú de reputación sólo tienes cuatro letras.
-¿Cuáles?- frunció el cejo confusa.

- Puta- me reí y salí corriendo sabiendo de antemano que me iba a perseguir. 

Página 75.

Así que con todo ese caos mental en mi cabeza me acerqué a la puerta para esperar su llegada, en cada visita se abría para luego volverse a cerrar, es como al pececito que sacas del agua y cuando ves que está apunto de asfixiarse, le metes en la pecera para a los segundos después volverle a torturar, así me sentía respecto a ver la libertad delante de mí y a los segundos sólo ver una puerta cerrada que no me dejaba paso a hacer nada.
Estaba nerviosa sin saber bien porque, la conocía de toda la vida...pero algo raro se estaba formando en ese punto de mi garganta y di gracias de no tener que llevar hoy la maldita corbata.
Caminé deprisa de un extremo otro del pasillo de piedra largo que daba entrada desde la puerta hasta dentro de forma agitada, esperaba verla venir, algo, que bajase de un coche con un par de cervezas y se riese de mí y de mi situación, que me abrazase, o no sé, algún contacto con mi antigua vida que ahora quedaba algo borrosa.
No pensé que no vendría, bien la conozco para saber que siempre llega tarde, al igual que yo, pero mis esperanzas se reducían segundo a segundo.
Una parte de mí se repetía que sí que iba a venir, porque me lo había prometido, y todo lo que me promete Carla lo hace, cumple, a rajatabla.
Me senté y apoyé mi cabeza contra la pared de piedra gris, estaba fría, pero eso era lo que ahora menos le importaba a mi espalda, miré hacia el cielo, estaba despejado, había gente a mí al rededor esperando y conversando pero yo estaba en mi nidito de paz, cerré los ojos para inspirar profundamente.
- Perdone, señorita, ¿podría decirme dónde está la residencia de chicas?- no abrí los ojos si quiera.

Capítulo 10. Página 74.

Creo que desperté a las cinco de la tarde, cuando abrí un ojo me deslumbré y me tapé con la colcha negándome a afrontar un día más entre estas vallas de hierro. 
Había pasado una noche intranquila, extraña y poco normal, y estaba cansada, no quería saber qué fecha o qué hora era, si quiera el país dónde me encontraba, realmente si alguien hipotéticamente cogiese el instituto, lo llevase con ruedas hasta estar a miles de kilómetros de aquí, y lo quisiese plantar en el centro de Rusia ni me enteraría, es decir, no sé qué pasa fuera de aquí, no sé si se ha extinguido la raza humana, si los zombies han comido el cerebro a mi hermano o si ahora soy la chica más inteligente del mundo, y para ir más contra mi encierro, debo decir que hace un mes me inscribí en el sorteo de Domino's, ¿Y si he ganado y no lo sé?, ¿Y si mi familia recibe una pizza gratis cada semana y yo no estoy ahí para disfrutarlo? La vida es cruel y dura. 
Con ayuda de mucha fuerza de voluntad (y también mucha fuerza de Kate al tirar de una pierna y sacarme de la cama en contra de mi voluntad) logré ponerme en pie, tocarme la frente y recordar que hoy vendría Carla de visita. 
No es por intentar ponerme algo decente, porque aquí eso era imposible, pero tenía en mente arreglarme, aunque fuese un poquito, claro que con una falda escocesa y un polo con la insignia de mi cárcel no se podía hacer la gran cosa.
El otro día vi que los cultos de las animadoras tienen grabado el escudo del instituto en medio, justo dónde se situa el trasero, ¿eso también es de tu propiedad, director? Es decir, porque vaya asco, es como si estuvíesemos llevando peto naranja y nos tuviéseis agarrados de los pies y de las manos, en una fila ordenada con una cadena negra con esposas y nos hicieseis picar rocas en pleno sol. Enserio pienso, que un día de estos, aparezco rapada y con el tatuaje de mi número de lista grabado en la frente, escuchad lo que digo, id poniendo la denuncia, tendré razón y cuando lo demuestre seré rica. 

Página 73.

- Sí, tienes razón... ¿Mañana nos vemos? - caminó conmigo hacia mi ventana.

-J.J , no puedo salir de aquí, sería raro que no nos viésemos- dije riendo.

-Sí...digo que si quedamos a la tarde- dijo despacio.

Me giré -Mañana viene mi mejor amiga de visita, pasaré la tarde con ella- comenté.

-Oh - dijo con la boca abierta en forma de "O". Metió sus manos en los bolsillos, se balanceó en sus talones y me dio un beso en la mejilla -Ya nos vemos entonces, buenas noches.

-Sí...- me quedé algo parada por la muestra de afecto. Abrí la ventana, me colé, eché el seguro, ya era algo habitual .

Me tumbé en la cama y miré a la ventana para asegurarme de que J.J se había ido, sólo entonces llevé la palma de la mano a mi mejilla y sonreí. J.J me había dado un beso en la mejilla ¡A mí!

Creo que estaba muy cansada, porque al segundo después me dormí.






Página 72.

Apreté su mano en señal de apoyo- ¿Ella sigue con él?

Asintió - Creo que están cerca de cumplir los diez meses, o los once- dijo sin ánimo y jugueteando con el dobladillo de su camisa.

-J.J...

-No, está bien- dijo en un tono suave.

-J.J , escúchame - insistí - La primera a veces no es la indica, sí es la que más marca, pero no la verdadera, la verdadera es la última, con la que te quedas y eliges tu final. Y estaré a tu lado para ver a la chica que eliges, que será tremendamente afortunada, y si hace falta te ayudo a conquistarla, te empujo y te acerco a ella o os encierro para que habléis. Yo estaré también en el final J.J, apretaré tu hombro, te cogeré de la nuca y te echaré para delante para que vayas con ella. Y te aplaudiré mientras te vayas.

Él sonrió débilmente y abrazó mi mano con dos de las suyas. Negó repetidas veces, carraspeó y dijo : - Es hora de seguir jugando.

Fruncí el ceño. Claro, J.J no se iba a mostrar débil, y menos ante mí - Está bien, prenda, por decir algo- dije sin más y me quité un calcetín - Te toca

-Vayamos a hacer la prueba- dijo inquieto, ¿A caso le había molestado lo de Marta?

Miré el reloj del despertador, casi las cuatro de la mañana, le miré de nuevo y asentí . -Vamos- saltamos la ventana, ahora con un poco más de práctica por mi parte.

-En mi residencia hay mil botes de spray - aseguró.

Simplemente asentí, callé y me dejé guiar. Entramos dónde él citó, como dijo, no estaba para nada supervisada, muchos chicos seguían jugando a la play y ni un profesor les prohibía hacerlo. Al lado de la mía esta residencia parecía una fiesta.

Cruzamos el pasillo y abrió el armario común - ¿Tu color favorito es el negro, no?- asentí. Cogió un bote y lo guardó en el bolsillo de su pantalón. -Una prueba, es una prueba- le seguí.

Me escondí detrás del arbusto que me dijo y aparté algunas de las hojas para ver la escena. Él caminó hasta los ladrillos, miró hacia ambos lados, sacó el bote de su bolsillo, lo agitó de arriba a bajo y empezó a escribir. En letras, no grandes, demasiado grandes, enormes. De vez en cuando lo movía haciendo un ruido sordo y volvía a pintar, no tardó la gran cosa en terminarlo y volver a mí.

-Y ya está - sonrió.

-Vale... nadie te puede decir que no tienes valor - sonreí de vuelta para sentenciar mi decisión - Es tarde, J.J, deberías dormir, buenas noches- le despedí con la mano.


Página 71.

-Mi móvil- reí para luego sacar un collar que llevaba dentro de mi camiseta y se lo mostré. Lo cogió con cuidado y tiró levemente de mi cuello, haciendo que me acercase a él.

-¿Por qué? - indagó.

-Es de mi mejor amiga, nunca me lo quitaría, jamás, y mucho menos se lo daría a alguien.

-En el fondo eres noble- comentó con desgana soltándolo. Lo escondí de nuevo en mi pecho.

-¿Verdad, prueba o prenda? - opté por evitar su comentario.

-Verdad.

Cogí aire- Háblame de la chica, la que te hizo cambiar, la que te enamoró- tensó la mandíbula.

-Marta- sonrió amargamente.

-Sí, de Marta- asentí.

-Ella y yo, estuvimos juntos por nueves meses, y siempre compartíamos nuestro tiempo, las veinticuatro horas del día, teníamos confianza, esa chispa, temas de los que hablar, amigos en común...

-¿Y por qué terminó...?

-Distancia. Pasamos de estar todo el día juntos a vernos una vez cada dos meses o así. Ella...yo... yo fui estúpido, ella besó a un chico, me llamó llorando, se puso su hermana diciéndome que estaba borracha esa noche, no le creí. No lo hice, no me creí que no recordase lo que hubiese hecho, pensé que estaba llorando de mentira y que le había dicho a su hermana y amigas que me mintiese, porque bueno...ella se va por meses todos los veranos a un pueblo, tiene una casa allí, y ya sabes - asentí -En fin, que besó a otro chico, luego de eso le dije, porque bueno, estaba muy enfadado, que yo me había liado con seis más en el tiempo que ella se había ido. Mentí, estaba ciego, de rabia, le insulté, le grité... Yo nunca le fui infiel, a diferencia de ella- negó con la cabeza baja - Pero yo inventé que lo había sido sólo por hacerle daño, y se lo hice. Ella lloró durante todo el verano, fue el peor de nuestras vidas... pero después, sobre octubre, me enteré. Ella tiene novio, y es el chico con el que se lió esa noche. O sea ella... simplemente ella, desistió, yo fui tonto, otro le dió cariño, y bueno, se quedó con él.

-¿Ella sabe esto?

Negó -No puedo contarle que mentí, porque tal vez las cosas volverían a ser lo que antes y no quiero dañarle de nuevo- jugueteó con sus dedos - Además... ella y yo... no nos llevamos del todo mal, ahora. Podemos hablar, y mantener una conversación, y somos cordiales, incluso a veces reímos y recordamos cosas del pasado. Ella... será siempre, bueno, ya sabes la primera.


Página 70.

-Calla- le golpeé la clavícula débilmente- Me estoy soltando.

-¿A qué te refieres?

-Ya sabes, esas cosas que se suelen hacer cuando entras en confianza con una persona- comenté normal.

-¿Confías en mí? - me miró directo a los ojos.

-Hmmm, para, dije que entramos en confianza no que confíe en ti - se quedó serio y le di un puñetazo de nuevo en el hombro - Dame motivos para confiar- le ofrecí la oferta.

-¿Cómo confías en alguien...?

-No sé, viene con el tiempo- suspiré.

-¿Mucho tiempo? - preguntó y sonreí.

-Depende de la persona, no todas son iguales y no a todos se les trata por igual - comenté levantando mis hombros y dejándolos caer.

-Comprendo- se quedó pensativo por unos minutos - ¿Ronda de preguntas?

-Dale- me reí.

-Juguemos a verdad, prueba o prenda- sonrió. Mi cara mostraba duda, seguro - Venga, por favor- hizo un puchero.

-Bueno vale- cedí - Pregunta- solté.

-¿Verdad? - asentí - ¿Cuál es tu debilidad?

-Zac Efron- dije seria y luego me eché a reír - La poesía- dije volviendo en mí - Los besos en el cuello, los masajes en la espalda, el helado de menta, poder dormir hasta tarde - enumeré con los dedos - Un buen perfume...no sé, demasiadas- dije con tranquilidad.

-Bien, prueba- comentó.

-¿Estás seguro? - alcé una ceja con una sonrisa pícara. Asintió y me dió paso - Bien, ¿A que no te atreves a poner en el edificio de clases con pintura y en letras grandes "Amo a Nina"?- una sonrisa enorme salió de su boca .

-Cuando acabemos de jugar y vuelva a mi residencia lo haré - dijo tranquilo.

-¿Seguro? - asintió riendo, vaya iba enserio - Bueno... verdad de nuevo.

-¿Objeto que nunca dejarías a nadie?


Página 69.

-No lo sé- parecía sincero - ¿Tienes más preguntas?

-Ni si quiera me has respondido correctamente a esta- le recordé y él rodó los ojos - Está bien...- jugueteé con mis dedos- ¿Por qué pones tantos interés en espiarme?

-No te espío- sonrió débilmente de forma vertical -Sólo me fijo en ti, y en lo que haces en el momento, si te desnudas o no, no es mi problema.

-Será el mío, ¿no?, ¿Qué propones?, ¿Que no me cambie nunca? - reí- ¿Quieres que no se me acerque nadie nunca, no?

-No, hueles bien así - sonreí débilmente - Tu pelo huele excelente- cogió un mechón y jugueteó con las puntas. Respiré profundo - Podemos pasar la noche hablando o , ¿prefieres dormir?

-Hoy descansé...- dejé caer la indirecta mientras me hacía una coleta.

-¿Alguna vez has pensando en que casi todo lo que te rodea te puede matar? - me miró serio, como si fuese normal que cambiase así de tema, como si fuese una información que yo no supiera.

-Hmmm sí- dije confusa - Obvio, hay tantas formas de morir... - suspiré - ¿Alguna vez alguien ha muerto aquí?

- Que yo sepa no - soltó una carcajada.

-Puede que seas tú, ojalá seas el primero, "Alumno muere ahogado en la piscina" - levanté mis brazos para hacer un titular en el aire - Serías portada del periódico - le guiñé un ojo.

-Vaya gracias- se rio.

-Nada- me limpié el hombro quitándome los méritos.

- Pero no me refería a esa clase de muerte... ya sabes, hablo de la emocional.

-Vaya, el malote de la escuela se pone romanticón - me burlé de él.

-Luego dices que soy creído - negó divertido.


Página 68.

-Mírame- rodé los ojos y los bajé hasta mi cuerpo - Ellas son finas, tienen modales, vienen de buena familia, y aunque fracasen en este escuela podrán vivir con el dinero de sus padres sin dar palo al agua... no sé J.J, está claro que no es mi sitio, no son mis clases de amigas o el tipo de personas con las que hablaría si no estuviese encerrada aquí.

-¿Y yo? - alzó una ceja.

-Tú eres un malote de paja y comprimido, en la calle serías igual que todos o menos que nadie, cuando en una familia te enseñan que debes usar tal tenedor para comer pescado, tal tenedor para comer carne y tal cuchara para tomar caviar vienes tú y utilizas el mismo cubierto, ¿Enserio eso es ser duro o rudo? Simplemente J.J , tú no eres lo peor del mundo, ¿Por eso te quedas aquí, porque dentro de aquí pareces duro de verdad?

-Simplemente mi madre no quiere que viva con ella- comentó levantándose y enredando en mis cajones.

-¿Por qué? - ahora estaba interesada.

-Desde que mi hermano se fue y mis padres se separaron no puedo... ¿Cómo se dice? , ¿Controlarme?

-Ajá...-asentí despacio- ¿Tus padres está separados? - afirmó con la cabeza - No sabía.

Se sentó de nuevo a mi lado, se estaba acercando poco a poco mientras yo le cedía esos escasos milímetros de distancia. Su pelo tan revuelto como siempre, tan rebelde, con reflejos rubios gracias a la luz exterior. Le peiné con las manos intentando ir contra la gravedad pero el pelo volvió a su antigua posición.

-Créeme , es un caso perdido - sonrió.

-Bien- dije apartando la mano y cerrando los ojos -¿Por qué te molesta que salga con Steve? - tragué saliva rogando no recibir una mala reacción.
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Capítulo 9. Página 67.

-¿Qué? ¿Cómo has entrado? - me toqué la frente confusa, estaba segura de que había cerrado la ventana.

 -Detrás de la residencia hay unas escaleras cubiertas por unas enredaderas- se sentó despacio en mi cama - La ventana de la plana de arriba, en la que está el desván se encontraba abierta, bajé hasta la habitación con cuidado, desde fuera se puede abrir la puerta como medida de seguridad si hay un incendio, ¿te imaginas? Os quedarías todas encerradas aquí golpeando la puerta y axfisiandos con el humo - desvarió. Me quedé con la boca abierta y sin decir nada me volví a tumbar -¿Por qué no me hablas Nina?

-No tengo que decirte, y cuando las personas hablan por hablar me cansan - dije la verdad.

-Yo pienso que tenemos mucho de qué hablar - su voz sonaba vacilante.

-Te intenté dejar todo muy claro J.J

- Entendí tu opinión pero no acepto las condiciones.

- No hay negociación - zanjé el tema.

-Estoy dispuesto a negociar cuando no lo he hecho con nadie, y tú si quiera quieres escucharme -tensó la mandíbula. Me incorporé despacio - Estoy insistiendo -repitió con la vena de su cuello marcada.

-Tal vez no debieses, mi vida es mía y puedo juntarme con quién quiera - me volví a tumbar para darme la vuelta y darle la espalda - Realmente espero irme de aquí, y no creo que esté más de un trimestre, Steve y yo...somos pasatiempos mutuos, mi mejor amiga y yo tenemos ideas en mente, quiero vivir con ella, en mi ciudad, este no es mi sitio, debes de entenderlo

-¿Por qué no?- colocó su mano en mi costado.


jueves, 8 de octubre de 2015

Página 65.

J.J me abordó antes de poder subir las escaleras —Déjame hablarte, por favor — le miré a los ojos, no, Nina mal, a los ojos no. 
Miré al reloj grande que alumbraba en el edificio de clases con desesperación —Dos minutos — cerré el tema- 
—No quería hacerte daño.
—Pues me lo hiciste — soné dura. 
Pensó un poco —No era mi intención. 
—Te dije que parases y no lo hiciste, y no sólo fue contra la pared, fue todo el camino al supuesto despacho del director. —se mordió el labio inferior y miró a su alrededor —Te queda un minuto — le recordé. 
—Abre la ventana, por favor. 
—Mira Jonan... no sé qué líos te traes...
—Hazlo — impuso. 
—¡No!— chillé — Estoy harta de tus normas y tus revotes, no me mandas, no lo haré, ¿me escuchas?— cerré los puños y subí las escaleras enfadada. 
Me tumbé en la cama y me tapé lo máximo posible.
No hacía más que dar vueltas, no podía dormir, pensar, pensar y pensar, eso era todo, esto no estaba bien.
Me giré precipitadamente cuando una mano fría entró en contacto con mi piel. 
—¿Qué? ¿Cómo has entrado? — me toqué la frente confusa, estaba segura de que había cerrado la ventana.

Página 64.

Dependiendo de la actitud que hubiésemos tenido durante la semana nos dejaban pedir pizza con el dinero de nuestra familia. ¿Sabéis qué? No me importaría pasarme los días en el campus así. Amigas, comida, chicos y dormir, eso sí, quitando el accidente con Josh.
Conocerle ha sido la cosa más ridícula del mundo.
Poco después de las diez Steve vino a buscarme a la residencia con la excusa de que me iba a ayudar con mis amadas matemáticas.
—Te he echado de menos — comentó y sonreí. Nada de muestras de afecto en público, bien, nos separaba una distancia considerable pero cuando me condujo debajo de las gradas del campo de fútbol la cosa cambió. No se separó de mí en todo el tiempo que estuvimos juntos. Le hablé de mis bolsas de comida y él me respondió sonriendo en cada palabra que salía por mi boca, él me hacía bien.
Le conté cosas de mi mejor amiga mientras él me contaba qué había hecho después de cenar. Todo parecía en calma hasta que sonó el toque de queda.
—Debemos irnos — me besó.
Josh se hubiese quedado... me prohibí pensar en eso.
— Sí— le correspondí el beso, sin pasar a segunda base, nada de movimiento de lengua, no por ahora.
Cada uno fue hacia su residencia, el toque de queda dejaba unos minutos de margen en fin de semana.

Página 63.

Estuve hablando con Steve por el móvil todo lo que quedaba de tarde, no sé cómo había conseguido mi número, pero me alegró saber que se preocupaba por mí.
Tuve que inventarme el supuesto motivo por el cual fui al despacho del director, era obvio que no le iba a contar lo que había pasado con J.J, no era una situación que quisiere recordar a menudo, o al menos no muy de seguido.
En realidad no sabía absolutamente nada de él, no podía tomarme esas confianzas.
Hice una lista de las características que destacaban de él.
Es violento, controlador, persistente, obsesivo, poco aficionado a seguir las normas, le gusta el deporte pero en cambio fuma, todas las chicas quieren ser las afortunadas para estar con él, cuanto más le presionas más huye, siempre se sale con la suya... Y un largo etc.
Caí en la cuenta...dios mío...es detestable. Arrugué el papel y lo tiré a una papelera que tenía encima una pequeña canasta. Encesté y me contabilicé punto en la pizarra que teníamos en la habitación. Nina 1- Kate 42- Ly-37. Vamos mejorando, supongo.
Le conté a Kate lo que había pasado y me repitió una y otra vez que tuviese cuidado, y en el caso de que volviese a pasar, me defendiera.
La cena de hoy no estuvo tan mal, sobre las demás cosas que dicen que son comestibles, claro está.
El sábado llegaba el correo y varias amigas me enviaron comida basura que guardé como un tesoro.

Página 62.

—Tu amiguito ya se habrá ido— se rio.
—¿De qué coño vas?— le empujé con ambas manos en el pecho lo más fuerte que pude.
Me cogió de las dos manos y me empujó fuerte contra la pared — No se te ocurra volverme a poner la mano encima —subió mis dos brazos por encima de mi cabeza y los sostuvo sólo con una mano. Me estaba haciendo daño.
—Me duele...— susurré y cerré los ojos fuerte. Me dejó bajarlos y se acercó imprudentemente a mi cuello.
—¿Por qué eres tan difícil?— posó su frente en mi clavícula y dio un golpe a la pared que estaba muy cerca de mi cabeza. Cerré los ojos y tragué saliva. Cuando los volví a abrir ya se estaba yendo.
Me toqué el pecho e intenté calmarme y comprobar que mi corazón seguía por ahí. Caminé a paso lento a los baños y me eché agua por la nuca y luego en la cara. Salí cabizbaja pero me encontré de nuevo con él.
—Perdóname — se le veía sombrío, con la mirada perdida.
—Haz el favor de no dirigirte a ti más —dije calmada.
—Vamos Nina... —titubeó.

— No sé qué es esta estúpida relación de ventanas e  incumplimiento de normas, pero sí sé que no llega a ningún sitio —dije enfadada —Veta ya, joder — Hice lo que me dijo, no ponerle una mano encima, pasé a su lado sin rozarle, entré en mi residencia, tenía bastantes cosas que comentarle a Kate y mucho odio que alimentaría a mi mejor amiga. 

Página 61.

—No esperaba que fueses así —apretó más su agarre sobre mi brazo — ¿Al primer día?
—Ese es mi problema — me defendí enfada— Ya déjame estúpido — me sacudí y logré salir de su mano que amenazaba con arrancarme el brazo de cuajo.
—Está claro que no puedo dejarte sola —suspiró.
—Pues lo harás —aclaré — Me voy con el director.
—Ni si quiera te ha llamado — dijo en un susurro y miró hacia otro lado.
— ¿Qué?— no me contestó y siguió con la mirada fija en otro lado. Me giré y me coloqué delante de él exigiendo una respuesta.
Se metió las manos en los bolsillos y cogió aire —Eso, no me mires así.
—Ya que tanto te gustan las malditas preguntas te voy a hacer yo una — dije perdiendo los estribos — ¿Por qué sabías dónde estaba?— pensaba dejar pasar el tema del director por alto si me contestaba a esto.
— Te seguí— empezó a andar sin darle importancia y le seguí.
—¡¿Qué?! ¿Por qué?—grité.
—No sé, me aburría.

—¿Podrías ser maduro sólo por una puta vez en tu vida y contestar con sinceridad?

Página 60.

—Rápido — no contestó.
—Bueno, en un rato voy — apreté más fuerte la mano de Steve y él sonrió.
—Tenemos cosas mejores que hacer J.J—sonrió.
—Que te vayas ya — Ya empezamos con su asquerosa severidad.
—Vale, vale... —rodé los ojos y me levanté. Steve se quedó tumbado — ¿Vienes?
—¿Eres sorda? ¿Qué queréis que vayamos los tres a tomar el té con el director? ¿Eres idiota? ¡Tú sola!— le miré queriendo asesinarle.
—¡No me llames idiota, idiota!
Tensó la mandíbula y me miró. Odio. Eso había en sus ojos.
—Déjalo Nina, tiene razón, me quedaré un rato esperándote, si no vuelves pronto ya nos vemos mañana.
—Bien ...— di el brazo a torcer, para en cambio él coger el mío para que me agachase. Iba a besarme pero me aparté — ¿Qué clase de chica crees que soy? No doy el beso en la primera cita — sonreí y le guiñé un ojo — Hasta luego— le toqué la nariz cariñosamente.
J.J tiró de mi brazo y casi me hace caerme al suelo — Venga.
—Me estás haciendo daño — me quejé cuando tiraba de mí y me apretó más fuerte, intenté soltarme — Me sé el camino, tranquilo.
— ¿No decías "que se dejasen de interesar"?— citó mis palabras y puso voz de tonto.

—Es que es guapo —repetí. No me reconocía a mí misma. ¿Desde cuándo doy una oportunidad a alguien sólo por ser guapo?

Página 59.

—Bueno no estamos aquí para hablar de él— me cogió de le mano y jugueteó con mis dedos — Estamos para hablar de nosotros dos — le miré.
—¿De qué se supone que debemos hablar? — Espera, ¿había preguntado algo? Tal vez estaba demasiado ida haciendo la lista imaginaria de por qué J.J es un imbécil y sus múltiples razones para no salir con él.
—Es obvio que me gustas.
Creo que si hubiese tenido alguna comida o bebida en mi boca en ese momento lo hubiese escupido todo.
—Pero si sólo llevamos aquí una semana... — me calló con un beso. Casto. Labio con labio. Sin movimiento. Simple.
Alguien carraspeó y saltó un arbusto, me aparté sonriendo de Steve y mantuve contacto visual con él hasta que giré la cabeza.
J.J estaba mirándome —¿Interrumpo algo?— Oh, sí, claro que sí, LO INTERRUMPES TODO. Le di la mano a Steve y miré el acto para mirar de nuevo a J.J y hacer señales con la cabeza para que se fuese — Te llama el director —comentó.
—¿Cómo sabías que estaba aquí?— fruncí el cejo.

Página 58.

— Oye... ¿tú y J.J sois algo más...?
Me reí nerviosamente lo más alto que pude — ¿Yo?, ¿J.J?— volví a reír como una maniática — ¡Por favor, no! No, no, no y mil veces no — negué con la cabeza. En realidad sí, sí, sí, no es como si no lo hubiese pensando antes. — Somos amigos, sólo amigos —recalqué. Vaya, eso dolió — Sería estúpido, él, yo vaya locura —repetí.
—Nina...tranquila sólo pregunté — reí maniáticamente.
—Ya, pero es que es estúpido que pienses eso — negué con el corazón a mí por hora — J.J y yo...por favor — repetí negando y poniendo cara de asco.

Si sólo tiene unos estúpidos ojos azules, unos estúpidos abdominales, una estúpida dentadura lisa y blanca, un estúpido pelo perfectamente desordenado acorde con su personalidad, sólo es un estúpido jugador atlético de fútbol, que por favor, sólo piensa en su popularidad, sólo es un estúpido creído que puede pasar por el encima del bien del mal,  y su pelo huele a coco, y sus labios son finos y rosados como si estuviesen tallados, con esas estúpidas manos grandes y formadas y esa estúpida risa que hace que todo quede en segundo plano, con esa actitud de chulo y prepotente, con esas estúpidas visitas suyas a mi ventana y su estúpida manera de hacerme sentir bien con cada una de ellas, y ese estúpido afán por hacerme reír cuando pienso que todo está mal y también de rabiar, y de meterse en mis planes cuando nadie le invitó cuando en el fondo quería que estuviese apuntado el primero y esa estúpida espalda marcada, junto esa estúpida clavícula que le sobresalía cuando hacía movimientos al hablar y que apostaba a que estaba suave y besable, Oh dios mío, nada queda decir de ese bello rubio que se ve en su piel cuando le da el sol, y ni muchos menos mencionar la nuez que posee en su garganta y me gustaría besar, ni mucho menos del color grisáceo que se le forma en los ojos cuando está ausente, y el azul cuando está contento, incluso el verde cuando se ve concentrado... Espera... ¿qué decía? Me perdí… Oh, sí, ¿J.J y yo? JÁ, qué tontería. 

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— En plan serio... — pensé —Uno en verdad, ¿tú?
—No sé a lo que se refieren con eso de enamorarse — se apartó un poco de mí y lo agradecí.
—No entiendo —admití.
— Yo nunca lo he hecho, nunca he sufrido porque me hayan dejado o algo por el estilo —se tumbó y apoyó su mejilla en la palma de su mano para no caerse y mirar hacia mi dirección.
—Dios, te envidio tanto, qué suerte tienes...es lo peor del mundo, sin duda supera cualquiera malestar físico...es decir cuando una persona pasa a ser tu medicina, tu metadona, tu insulina, y se va... lo primero que sientes es un dolor dentro que se extiende hasta llegar a todo tu cuerpo, y vomitas, y lloras, y no puedes comer o comes de más, y vuelves a llorar, y cuando a los meses se pasa el dolor físico que no es tan pronunciado como antes, viene el peor del dolor psicólogo que se pasa ahí meses, años a veces toda la vida, es un asco, no merece la pena enamorarse  — jugueteé con mis dedos en el regazo—  Hablando de esto... — dije intentando sonar casual — ¿J.J, sabes quién es?— asintió — ¿Sabes...hmm...sabes si ha tenido alguna novia o algo así? —miré hacia otro lado como si no me interesase la respuesta.
—Ajá, él sí se enamoró — miré al cielo intentando parecer despreocupada pero escuchando muy atentamente — Desde ahí cambió — le miré e hizo una mueca — Ahora es como... — buscó la palabra — Más borde, es, no permite que nadie se acerque a él, ¿entiendes?

Asentí— Borde...—repetí en voz baja — Me suena —sonreí. 

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—Obvio — recalqué.
—Pero de ahí a que sólo me dedico a eso... Estoy acostumbrado a que me busquen a mí, y luego ya busco a la que más me conviene.
—¿Cómo te gustan las chicas?— le miré y arranqué pedazos de hierba del suelo.
—Pues... —pensó — Sanas, cariñosas, que den la cara por mí, que me esperen después de cada entrenamiento, que se interesen por mí y me pregunten...
Me reí —Soy todo lo contrario — Comencé — Mataría por comer comida basura, no soy muy cariñosa, depende del día en verdad—hice una mueca— Siempre llego tarde, y sobre lo de preguntar supongo que sí que sería capaz, si de verdad quiero saber sobre esa persona, si no me aburriría. —dije sin entusiasmo.
—Pero tú me gustas así — me puso un mechón de pelo detrás de la oreja y sonreí —No cambiaría nada de ti. — me sonrojé.
Lo admito. Sigo sonriendo cuando alguien me da los buenos días si me ve por la calle, sigo sonrojándome con el piropo más cutre que me pudiesen soltar.
—Soy un desastre.
—A mí me pareces bonita, divertida y diferente a las demás — me estaba incomodando con sus ojos clavados en mí.
—Eso está bien, supongo— susurré.

—¿Cuántos novios has tenido?— tornó.

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Salí de la residencia colocándome el pelo hacia un lado  y ahí estaba como me prometió.
—Hola —sonrió. ¿Alguna vez dejaría de sonreír? Espero que no, por favor Steve no te calmes nunca.
Le miré sonriendo en forma de respuesta y él sonrió aún más, ¿era eso posible?  Sí, parece que sí.
Y la respuesta era no, nunca dejaría de sonreír.
Paseamos hablando esta vez un poquito más de mí y nos tumbamos en los jardines, el cielo estaba despejado, pero el otoño empezaba a amenazar con su llegada, y las hojas se debilitaban con cada ráfaga de viento.
—¿Sabes?— comenté y se giró a mirarme —Todo el mundo me ha dicho que no quede contigo.
Puso cara de ofendido y luego sonrió —¿Por qué?
Reí— Se supone que sólo estamos aquí por algo que quieres a cambio de mí, eso y que haces lo mismo con cada chica.

—Meh — se encogió de hombros restándole importancia — No te creas lo que diga la gente, yo nunca he "entrado" a ninguna, ellas a mí —sonreí — Es obvio que todos hemos estado alguna vez con alguien anteriormente. 

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—No— negó —Quería asegurarme. Pasó su brazo por la mesa hasta llegar a mi mano y la acarició levemente. Sonreí.
La conversación estuvo animada, dentro de lo que cabe, porque en el fondo era todo muy él, fútbol, él, él y el fútbol, el fútbol y él y vuelta a empezar.
Quedamos en que me recogería en dos horas porque debía entrenar y me despidió de la misma forma que me saludó. Con un beso en la mejilla.
Las chicas se miraron entre sí y luego volvieron a dirigirme la mirada —Te los llevas a todos de calle — se burlaron de mí.
—Deberías decirle eso a Tammi — le miré al otro lado en la mesa de "los populares".
—Bueno, ella necesita enseñar su cuerpo para que alguien la haga caso, tú, no — rieron unas cuentas.
Miré a J.J que estaba en esa mesa poniéndose dos cucharas en los ojos y dos patatas fritas como colmillo haciendo completamente el tonto. Sonreí abiertamente. —Sólo hemos hablado un par de veces— comenté sin prestar atención y mirando hacia J.J
—Y hoy saldréis — me aclaró Kate.
—Me enseñará el exterior — le quité importancia y volví la vista hasta mi plato.
—Creo que quiere enseñarte algo diferente... —dejó caer y se rieron todas mientras yo le miré de muy mala forma — ¿Qué? Es verdad, su mente se basa en fútbol, popularidad y chicas, es más fácil que el un, dos, tres.
—Bueno... —decidí dejar el tema por mi bien. Lo que me dijeran no me haría cambiar de opinión. Mi abuelo decía que siempre había que dar una oportunidad a la gente antes de juzgarle, y así lo haría.


**

Página 53.

—Hola — me sonrojé y se sentó. —Llevó llamándote como por dos minutos y estabas muy concentrada mirando la comida— mis mejillas iban a explotar en cualquier momento. Nunca entendí por qué había nacido tan distraída pero era algo que intentaba sobrellevar desde que tengo memoria.
Un profesor me hizo una seña que entendí como la pregunta de su me estaba molestando y negué.
—¿Qué tal dormiste?— puso su bandeja encima de la mesa y las demás miraron curiosas.
—Bastante bien —admití y empezó a comer.
—El próximo martes habrá partido, ¿vendrás?
—Allí estaré —sonreí.
—Me tienes que animar — me guiñó un ojo.
—¿Cómo no?— le devolví la sonrisa— Llevaré un cartel con luces de neón enorme en el que ponga "ARRIBA STEVE" — rio y me tranquilicé al escucharle.
—¿Lo de hoy sigue en pie?— levantó la cabeza del plato con un tono de duda en su voz. ¿Por qué él toma patatas fritas y yo esto que se supone que era un filete?
—Sí, ¿o te ha surgido algo importante?— pregunté sin mucho interés. Me decidí a comer, de alguna manera tendría que sobrevivir, ¿me sacarían de la escuela por desnutrición o sólo me llevarían a enfermería? Mi mente barajeaba las opciones para salir de aquí 7/24 (Los siete días de la semana y las veinticuatro horas del día)

¿Sabéis ese dicho de que las apariencias engañan? Pues no. Con el filete no funcionaba. Se veía horrible, sabía peor. 

Capítulo 8. Página 52.

Apuré al máximo el tiempo en la cama hasta que me tuve que levantar obligatoriamente para comer. Si por mi fuese pediría que me trajesen la comida a la cama.
Cuando entré me dirigí a la mesa que tenía por habitual y escuché a Carolina, que contaba algo referido con el viaje del fin de curso. Al que por supuesto no estaba emocionada ni entusiasmada por ir, ¿cuál sería el mejor destino para ese viaje? Mi ciudad y mi gente. Fácil. Barato pero a la vez complicado para toda mi santa familia.
Me hubiese gustado decir que estaba muy emocionada escuchando su conversación y debatiendo propuestas e ideas, pero mi mente estaba ocupada pensando en que daría mi alma al diablo por comer una pizza, echaba de menos comer lo que me apeteciese y no tener que intoxicarme con la comida que ponían por aquí.
Nota mental; Averiguar por qué los filetes de supuesta ternera sabían a sopa de marisco. Amén.
Tal vez eran filetes de rata con tierra, agua, los desperdicios de las clases de química, metidos en gambas y pasados por la sartén. Creedme, eso era de todo menos un filete. Lo cogí con el tenedor y lo tiré desde una distancia bastante irrespetable para las demás, a las que la salpicó ese líquido asqueroso marrón.

Alguien me dio en beso en la mejilla y luego giró la mesa para quedar en frente de mí. Steve. Hoy se veía aún más guapo, si eso era posible, claro.