—Bueno no
estamos aquí para hablar de él— me cogió de le mano y jugueteó con mis dedos —
Estamos para hablar de nosotros dos — le miré.
—¿De qué se
supone que debemos hablar? — Espera, ¿había preguntado algo? Tal vez estaba
demasiado ida haciendo la lista imaginaria de por qué J.J es un imbécil y sus múltiples
razones para no salir con él.
—Es obvio
que me gustas.
Creo que si
hubiese tenido alguna comida o bebida en mi boca en ese momento lo hubiese
escupido todo.
—Pero si
sólo llevamos aquí una semana... — me calló con un beso. Casto. Labio con
labio. Sin movimiento. Simple.
Alguien
carraspeó y saltó un arbusto, me aparté sonriendo de Steve y mantuve contacto
visual con él hasta que giré la cabeza.
J.J estaba
mirándome —¿Interrumpo algo?— Oh, sí, claro que sí, LO INTERRUMPES TODO. Le di
la mano a Steve y miré el acto para mirar de nuevo a J.J y hacer señales con la
cabeza para que se fuese — Te llama el director —comentó.
—¿Cómo
sabías que estaba aquí?— fruncí el cejo.
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