—Rápido —
no contestó.
—Bueno, en
un rato voy — apreté más fuerte la mano de Steve y él sonrió.
—Tenemos
cosas mejores que hacer J.J—sonrió.
—Que te
vayas ya — Ya empezamos con su asquerosa severidad.
—Vale,
vale... —rodé los ojos y me levanté. Steve se quedó tumbado — ¿Vienes?
—¿Eres sorda? ¿Qué queréis que vayamos los tres a tomar el té con el director? ¿Eres idiota? ¡Tú sola!— le miré queriendo asesinarle.
—¿Eres sorda? ¿Qué queréis que vayamos los tres a tomar el té con el director? ¿Eres idiota? ¡Tú sola!— le miré queriendo asesinarle.
—¡No me
llames idiota, idiota!
Tensó la
mandíbula y me miró. Odio. Eso había en sus ojos.
—Déjalo
Nina, tiene razón, me quedaré un rato esperándote, si no vuelves pronto ya nos
vemos mañana.
—Bien ...—
di el brazo a torcer, para en cambio él coger el mío para que me agachase. Iba
a besarme pero me aparté — ¿Qué clase de chica crees que soy? No doy el beso en
la primera cita — sonreí y le guiñé un ojo — Hasta luego— le toqué la nariz
cariñosamente.
J.J tiró de
mi brazo y casi me hace caerme al suelo — Venga.
—Me estás
haciendo daño — me quejé cuando tiraba de mí y me apretó más fuerte, intenté
soltarme — Me sé el camino, tranquilo.
— ¿No
decías "que se dejasen de interesar"?— citó mis palabras y puso voz
de tonto.
—Es que es
guapo —repetí. No me reconocía a mí misma. ¿Desde cuándo doy una oportunidad a
alguien sólo por ser guapo?
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