jueves, 8 de octubre de 2015

Página 64.

Dependiendo de la actitud que hubiésemos tenido durante la semana nos dejaban pedir pizza con el dinero de nuestra familia. ¿Sabéis qué? No me importaría pasarme los días en el campus así. Amigas, comida, chicos y dormir, eso sí, quitando el accidente con Josh.
Conocerle ha sido la cosa más ridícula del mundo.
Poco después de las diez Steve vino a buscarme a la residencia con la excusa de que me iba a ayudar con mis amadas matemáticas.
—Te he echado de menos — comentó y sonreí. Nada de muestras de afecto en público, bien, nos separaba una distancia considerable pero cuando me condujo debajo de las gradas del campo de fútbol la cosa cambió. No se separó de mí en todo el tiempo que estuvimos juntos. Le hablé de mis bolsas de comida y él me respondió sonriendo en cada palabra que salía por mi boca, él me hacía bien.
Le conté cosas de mi mejor amiga mientras él me contaba qué había hecho después de cenar. Todo parecía en calma hasta que sonó el toque de queda.
—Debemos irnos — me besó.
Josh se hubiese quedado... me prohibí pensar en eso.
— Sí— le correspondí el beso, sin pasar a segunda base, nada de movimiento de lengua, no por ahora.
Cada uno fue hacia su residencia, el toque de queda dejaba unos minutos de margen en fin de semana.

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