Miré al reloj grande que alumbraba en el edificio de clases con desesperación —Dos minutos — cerré el tema-
—No quería hacerte daño.
—Pues me lo hiciste — soné dura.
Pensó un poco —No era mi intención.
—Te dije que parases y no lo hiciste, y no sólo fue contra la pared, fue todo el camino al supuesto despacho del director. —se mordió el labio inferior y miró a su alrededor —Te queda un minuto — le recordé.
—Abre la ventana, por favor.
—Mira Jonan... no sé qué líos te traes...
—Hazlo — impuso.
—¡No!— chillé — Estoy harta de tus normas y tus revotes, no me mandas, no lo haré, ¿me escuchas?— cerré los puños y subí las escaleras enfadada.
Me tumbé en la cama y me tapé lo máximo posible.
No hacía más que dar vueltas, no podía dormir, pensar, pensar y pensar, eso era todo, esto no estaba bien.
Me giré precipitadamente cuando una mano fría entró en contacto con mi piel.
—¿Qué? ¿Cómo has entrado? — me toqué la frente confusa, estaba segura de que había cerrado la ventana.
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