Salí de la
residencia colocándome el pelo hacia un lado
y ahí estaba como me prometió.
—Hola
—sonrió. ¿Alguna vez dejaría de sonreír? Espero que no, por favor Steve no te
calmes nunca.
Le miré
sonriendo en forma de respuesta y él sonrió aún más, ¿era eso posible? Sí, parece que sí.
Y la
respuesta era no, nunca dejaría de sonreír.
Paseamos
hablando esta vez un poquito más de mí y nos tumbamos en los jardines, el cielo
estaba despejado, pero el otoño empezaba a amenazar con su llegada, y las hojas
se debilitaban con cada ráfaga de viento.
—¿Sabes?—
comenté y se giró a mirarme —Todo el mundo me ha dicho que no quede contigo.
Puso cara
de ofendido y luego sonrió —¿Por qué?
Reí— Se supone que sólo estamos aquí por algo que quieres a cambio de mí, eso y que haces lo mismo con cada chica.
Reí— Se supone que sólo estamos aquí por algo que quieres a cambio de mí, eso y que haces lo mismo con cada chica.
—Meh — se
encogió de hombros restándole importancia — No te creas lo que diga la gente,
yo nunca he "entrado" a ninguna, ellas a mí —sonreí — Es obvio que
todos hemos estado alguna vez con alguien anteriormente.
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