domingo, 22 de noviembre de 2015

Página 79.

-No es niño de papá ni pijo- dije convencida.
Steve apareció sin ser invitado, subió las gradas y me dio un leve beso en la boca, saludó y se presentó a Carla y bajó para entrenar, prometiendo volver.
-Sí que es pijo, idiota, aunque es guapo, eso lo compensa- me dio un codazo cómplice.
-Él no es el chico del que te hablaba.- dije seria sin apartar la mirada de Steve correteando por el campo y viendo a mi mejor amiga por el rabillo del ojo con la boca abierta, le hice un gesto para que no hiciese una sola pregunta más zanjando el tema.

Página 78.

- Estoy es agotador Carla, no puedes hablar de cosas normales como que no puedes comprarte los últimos pitillos del centro comercial, porque sus padres podrían comprar el centro comercial entero - miré de un lado hacia otro- Todos parecen que van de clase en clase con caballo y que cada vez que sale una palabra de su boca expulsa flores y arcoíris a la vez - negué - Como si todos aquí no tuvieses nunca nada malo del todo que decirte, pero luego lo dijesen a tus espaldas, como si su excusa es no querer insultarte por no caer tan bajo, es como .. agr- me agarré la cabeza con ambas manos - Es un estrés Carla, a mí siempre me han enseñado a decir lo que quiero, cuando quiero, y decir aquí que quieres comerte una simple hamburguesa de esas con las que te manchas la cara entera de kétchup es como decir que ayer asesinaste a alguien con tus propias manos.
Ella sonrió despacio - Nina, no es tu mundo, y me alegro de que esto, estar aquí y la gente de aquí no te hayan cambiado, tú siempre preferirás unas adidas o unas converse a esos náuticos horriblemente caros.
-Si vivieses aquí- negué y chasqueé la lengua- Si quiera hay un par de personas que merezcan la pena.
-¿Qué?- abrió los ojos- ¿Quiénes?, pensaba que estabas sola en este barco.
-Hay un chico...- dejé caer tocando el dobladillo de mi polo blanco nerviosa.

-¿Cómo?- gritó y le mandé que bajase el tono de voz con la mirada -¿Desde cuándo te gustan los...los...niños de papá?- dijo regulando su tono de voz. 

Página 77.

-Nina, me ofendes, pensé que te convertirías en una chica sofisticada y de modales aquí dentro- dijo pillándome de forma rápida y tirándose encima de mí.
Me reí, y le miré mientras me sujetaba los brazos desde arriba, ella sonrió se quitó de encima de mí, e hizo una reverencia como si fuese la chica con más dinero y clase que hay por aquí. Me reí - Carla, yo soy toda una señorita- le devolví la reverencia y ella hizo como si estuviese tomando el té.
-Sí, señorita Nina- ahí viene la imitación con acento británico - Por favor, no sé  si usted sería tan amable como para invitarme a su palacio - levantó el meñique sujetando un plato inventado y dando un sorbo a la nada.
-Cállate boba- rodé los ojos - Vamos.
Subimos a las gradas poco a poco, le había enseñado un pelín de mi cárcel, nos sentamos y ella miró hacia todos los lados curiosa -¿Qué tal las chicas?- agaché la cabeza, intentando sacar un tema de conversación, y queriendo saber cómo estaban mis amigas por allá fuera - Ya sabes, no sé si el mundo se ha acabado o si existen los vampiros, estoy encerrada aquí- intenté bromear.
Se giró seria - Te echamos de menos- admitió.
-Tienes que sacarme de aquí- dije en voz baja y con súplica, recolocándome la falda.
-Tienes que volver- coincidió.

Página 76.

Gruñí - No, no puedo, déjeme, estoy esperando a alguien.
- Perdone si le he molestado- volvió a hablar el chico - Busco a una estudiante de este instituto, pelo oscuro, uniforme, poca cosa, fea, gruñona, cabezota..., ¿Mi mejor amiga?- abrí un ojo y salté al darme cuenta de que era Carla con una voz grave y vacilándome.
-¡Carla!- me enganché en su cuello y me abrazó.
-Estúpida chica descortés, no quisiste ayudar al pobre señor- me reí - Enserio, tienes que salir de aquí ya y volver conmigo, me aburro tanto que incluso sé sacar voz de chico- reí negando en su clavícula y le abracé con más fuerza.
-Imbécil- le critiqué- Nunca se te dio mal imitar a la gente- abrí los ojos mientras nos balanceábamos.
-Quita negada, a lo mejor la gente de aquí piensa que te conozco- me apartó en broma- No quiero ser tan poca cosa como tú, ¿entiendes?- rodé los ojos - La reputación hay que ganársela desde un principio- asintió decidida y luego ablandó su cara para abrazarme por los hombros y volver a reír.
-Carla, querida, tú de reputación sólo tienes cuatro letras.
-¿Cuáles?- frunció el cejo confusa.

- Puta- me reí y salí corriendo sabiendo de antemano que me iba a perseguir. 

Página 75.

Así que con todo ese caos mental en mi cabeza me acerqué a la puerta para esperar su llegada, en cada visita se abría para luego volverse a cerrar, es como al pececito que sacas del agua y cuando ves que está apunto de asfixiarse, le metes en la pecera para a los segundos después volverle a torturar, así me sentía respecto a ver la libertad delante de mí y a los segundos sólo ver una puerta cerrada que no me dejaba paso a hacer nada.
Estaba nerviosa sin saber bien porque, la conocía de toda la vida...pero algo raro se estaba formando en ese punto de mi garganta y di gracias de no tener que llevar hoy la maldita corbata.
Caminé deprisa de un extremo otro del pasillo de piedra largo que daba entrada desde la puerta hasta dentro de forma agitada, esperaba verla venir, algo, que bajase de un coche con un par de cervezas y se riese de mí y de mi situación, que me abrazase, o no sé, algún contacto con mi antigua vida que ahora quedaba algo borrosa.
No pensé que no vendría, bien la conozco para saber que siempre llega tarde, al igual que yo, pero mis esperanzas se reducían segundo a segundo.
Una parte de mí se repetía que sí que iba a venir, porque me lo había prometido, y todo lo que me promete Carla lo hace, cumple, a rajatabla.
Me senté y apoyé mi cabeza contra la pared de piedra gris, estaba fría, pero eso era lo que ahora menos le importaba a mi espalda, miré hacia el cielo, estaba despejado, había gente a mí al rededor esperando y conversando pero yo estaba en mi nidito de paz, cerré los ojos para inspirar profundamente.
- Perdone, señorita, ¿podría decirme dónde está la residencia de chicas?- no abrí los ojos si quiera.

Capítulo 10. Página 74.

Creo que desperté a las cinco de la tarde, cuando abrí un ojo me deslumbré y me tapé con la colcha negándome a afrontar un día más entre estas vallas de hierro. 
Había pasado una noche intranquila, extraña y poco normal, y estaba cansada, no quería saber qué fecha o qué hora era, si quiera el país dónde me encontraba, realmente si alguien hipotéticamente cogiese el instituto, lo llevase con ruedas hasta estar a miles de kilómetros de aquí, y lo quisiese plantar en el centro de Rusia ni me enteraría, es decir, no sé qué pasa fuera de aquí, no sé si se ha extinguido la raza humana, si los zombies han comido el cerebro a mi hermano o si ahora soy la chica más inteligente del mundo, y para ir más contra mi encierro, debo decir que hace un mes me inscribí en el sorteo de Domino's, ¿Y si he ganado y no lo sé?, ¿Y si mi familia recibe una pizza gratis cada semana y yo no estoy ahí para disfrutarlo? La vida es cruel y dura. 
Con ayuda de mucha fuerza de voluntad (y también mucha fuerza de Kate al tirar de una pierna y sacarme de la cama en contra de mi voluntad) logré ponerme en pie, tocarme la frente y recordar que hoy vendría Carla de visita. 
No es por intentar ponerme algo decente, porque aquí eso era imposible, pero tenía en mente arreglarme, aunque fuese un poquito, claro que con una falda escocesa y un polo con la insignia de mi cárcel no se podía hacer la gran cosa.
El otro día vi que los cultos de las animadoras tienen grabado el escudo del instituto en medio, justo dónde se situa el trasero, ¿eso también es de tu propiedad, director? Es decir, porque vaya asco, es como si estuvíesemos llevando peto naranja y nos tuviéseis agarrados de los pies y de las manos, en una fila ordenada con una cadena negra con esposas y nos hicieseis picar rocas en pleno sol. Enserio pienso, que un día de estos, aparezco rapada y con el tatuaje de mi número de lista grabado en la frente, escuchad lo que digo, id poniendo la denuncia, tendré razón y cuando lo demuestre seré rica. 

Página 73.

- Sí, tienes razón... ¿Mañana nos vemos? - caminó conmigo hacia mi ventana.

-J.J , no puedo salir de aquí, sería raro que no nos viésemos- dije riendo.

-Sí...digo que si quedamos a la tarde- dijo despacio.

Me giré -Mañana viene mi mejor amiga de visita, pasaré la tarde con ella- comenté.

-Oh - dijo con la boca abierta en forma de "O". Metió sus manos en los bolsillos, se balanceó en sus talones y me dio un beso en la mejilla -Ya nos vemos entonces, buenas noches.

-Sí...- me quedé algo parada por la muestra de afecto. Abrí la ventana, me colé, eché el seguro, ya era algo habitual .

Me tumbé en la cama y miré a la ventana para asegurarme de que J.J se había ido, sólo entonces llevé la palma de la mano a mi mejilla y sonreí. J.J me había dado un beso en la mejilla ¡A mí!

Creo que estaba muy cansada, porque al segundo después me dormí.