miércoles, 22 de julio de 2015

Página 45.

La ventana sonó y sonreí ampliamente. Le abrí y entró —Dijiste que no abrirías— seguía serio.
—La verdad es que me aburría bastante —sonreí y se sentó al lado mío en la cama— Tenemos que hablar.
—Hoy saldremos— lo decía como si estuviera seguro de que yo lo haría— Es noche de renovación de tabaco— susurró sonriendo.
Yo querá saber su edad, como sabía donde estaba siempre y por qué se interesaba tanto en escuchar lo que hablaba con los demás pero lo dejé correr.
   ¿Hace frío?
   No mucho,
   No  sé si está bien—dije sacándo una pierna por la ventana.
   Tú sólo salta, te cogeré— salté, no era tan difícil, cerré la ventana sin echar el seguro, me di media vuelta, le miré y cogí aire profundamente.

Página 44.

Me habían comentado que los fines de semana el toque de queda se alargaba hasta las doce y que en la sala de estar iban a poner una película de esas noñas, así que Ly, Kate y yo cogimos unas mantas y nos sentamos en el suelo entre la multitud, la sala estaba bastante llena, por algo había una alfombra en frente del televisor. Posé mi cabeza sobre el hombro de Kate y me dediqué a atiborrarme de palomitas y otras variantes poco saludables con las otras chicas.

Cuando la película acabó nos mandaron a todas a nuestras respecticas habitaciones. Al entrar miré por la ventana, nada, vacío. Supongo que tenía el anhelo de que aun que se lo hubiera prohubuedo lo hubiese hecho, pero no. Me tumbé en la cama y miré al techo. Una pequeña luz alumbraba un poco la habitación, el foco de luz era una farola que se encontraba a unos metros de la ventana. Me aburría muchísimo. 

Página 43.

   Hablaremos de esto esta noche— dijo con severidad. Alguien le llamó para que volviese al campo.
   No te abriré J.J—sostuve mi decisión.
   ¿Cuántas veces debo decirte que harás lo que yo te diga? —seguía serio.
   La fé es lo último que se pierde, me comentan — reí y empecé a subir las escaleras.
   Estás muy sola Nina— él se estaba tomando esta conversación enserio mientras yo no paraba de reirme.
   Al menos yo no acoso a la gente, háztelo mirar —me volví a reír y miré como se daba la vuelta y volvía al campo.
 El brazo de Steve despidiéndome desde el campo y sonrisa blanca haciédome sentir medianamente bien. Agité el brazo yo también y terminé de subir las escaleras. Una ducha me vendría bien.
Me desenredé el pelo y dos chicas que me encontré de camino a mi habitación me saludaron , a lo que las correspondí. 

Página 42.

—¿Qué está pasando aquí? — J.J me miró.
—Nada, sólo voy a dar un paseo con él— sonreí.
—Pasaré a recogerte— su sonrisa volvía a estar estampada en su cara. J.J vino tras de mí y Tammi seguía asimilando la situación. — ¿Juegas al fútbol? —le miré de arriba a bajo.
—¿Y tú a qué juegas?
—¿Qué? — me giré.
   ¿Qué pretendes? — su voz sonaba dura.
   Nada— me encogí de hombros.
   ¿A qué viene eso? —volvió al tema.
   ¿A qué venía espiarme y verme desnuda J.J? — mi tono de burla salió a la luz. Me miró esperando respuesta —Es guapo— le miré y me encogí de hombros. La clase había terminado  y yo salía del campo hacia la residencia.
   Define guapo— me siguió.
   No sé, es alto, está fuerte, tiene una sonrisa bonita, unas pestañás largas….ya sabes….— seguí a mi royo.

Página 41.

Un chico con traje de fútbol se acercó a nosotras. — Es Steve, seguro que viene a saludarme— rodé los ojos y me controlé las ganas de darla una patada en toda la cara. —Hola— Típico de las zorras, de verdad, con todo el que se le ponga delante.
—Hola Tammi— le dio una mirada vaga y se volvió a fijar en mí.
—Nina, ¿verdad? —a sentí dudosa— Yo soy Steve—sonaba amable— Me preguntaba — se rascó la cabeza— como el sábado tenemos un poco más de libertad —hizo comillas en la última palabra— Si querías dar una volta por dentro y eso….seguro que no has visto todo— sonrió.

—¿Nos conocemos? — le corté. Su sonrisa se desvaneció. J.J se aproximó a su lado. Le miré retante, aún seguía enfadada —Mañana me viene genial , Steve—adiós a mi plan de no hacer nada el sábado.

Página 40.

—¿Nos vamos ya? — me interrumpió Kate. Asentí y marchamos hacia fuera —Hoy es viernes, los viernes toca atletismo en el campo de fútbol.
—¿El exterior? — me disgusté, me vería todo el mundo. Asintió— No importa que haya un tsunami o un terremoto, siempre te van a sacar los viernes.
Chasqueé la lengua. Añadiré esto al punto un millón de mi lista de contras sobre el instituto.
Pasaron lista y yo levanté la mano muy poca convencida —Hoy haremos un ejercicio en parejas sobre la confianza— explicó.
Otro chica y Kate se miraron, bien estaba sola, Kate me miró con cara de perdón —Ve — sonreí.
Me quedé quieta observando como todas hacían sus parejas y yo quedaba sola. Alguien me distrajo —Parece que nos ha tocado juntas— esa risa irritante por desgracía me sonaba. La chica que se subió a las piernas de J.J el otro día, oh sí, seguro que el ejercio saldría divino con la confianza que le tengo. Estaba demasiado pegada a ella, y de verdad, no quería.

Capítulo 6. Página 39.

Estaba enfadada pero decidí callarme por mi bien, pasaba de darle el gusto a Josh de verme castigada, antes que me prefería que me atropellasen mil camiones uno detrás de otro.
Hoy no esperaba verle, hoy no esperaba nada, hoy solo quería dormir y disfrutar de mi merecido fin de semana, me levantaría a medio día y me pasaría la tarde y la noche en la cama . Aww, librarse de los horarios sentaría tan bien. Los domingos dejaban venir visita y yo le había comentando a mi mejor amiga lo que la echaba de menos, prefería  verla a ella que a mi tía, me había abandonado aquí. No me sentía nada bien, era ridículo, el procedimiento de este colegio era de lo más estúpido que había visto en la vida, enserio. No sé por qué era así, pero era un continuo aburrimiento, decepción tras decepción.
 Tenía clase de educación física a la tarde y después de eso sería libre durande dos días.

Me hice una coleta y me puse los shorts que me habían dado en secretaría, esto no estaba nada bien…me veía horrible. Cambié de ángulo en el espejo, pero igual, completamente igual.

miércoles, 1 de julio de 2015

Página 38.

—Algo de malas compañias, yo dije que estaba enferma—me sequé las manos en la camisa.
—Buena chica—sonrió— así se te trasparenta todo, “miss camiseta mojada” vaya— me tapé con la chaqueta incómoda.
—Vete—me mantuve rígida.
—No.
—Gritaré—le amenacé — Te castigarán.
—Prueba—me retó.
—¿Qué harás? ¿Esconderte en la taquilla? — me reí de él.
—Puede—se encogió de hombros. Me dirigí de vuelta a mi clase— Intenta no hablar de mí—me guiñó un ojo.
—¿Por qué te lo tienes tan creído? —siguió caminando. Su espalda se contraía con cada movimiento, debo admitir que eso me gustaba.
—Esta noche paso a recogerte Nina—giró la esquina para ir al otro pasillo.
—No te abriré hoy—grité.  Su risa retumbó y yo abrí la puerta.
¿Qué me dejase tranquila era mucho pedir? A demás, se andaba con mucho secreto y había mucho cabo suelto en nuestra especie de relacción, no sabía su edad, tampoco por qué no le gustaba que le llamasen por su nombre, su pasado, cómo había logrado escuchar y cómo sabía localizarme en cada momento. ¿ Super heroe? O quizás, ¿hombre lovo? ¿puede que vampiro? Me di un golpe en la frente a mí misma por estar desvariando, debía dejar de ver series y leer libros de ciencia ficción porque esto era la realidad. Y lo único que tenía claro a estas alturas es que me sacaba de quicio. Decidí centrar mi atención en la profesora y olvidarme del tema por unas horas.

                                           *

Página 37.

—Acabo de ir—le recordé.
—Pues vete al baño, yo que sé, pero no vuelvas en un buen rato.
—Será todo un placer—salí de la clase decidida.
—¿Así que te aporto confianza y a la vez te  bajo la autoestima? — le miré con cara de asco— Interesante que el creido y el malote del instituto lo haga, ¿no?
—¿Cómo me has escuchado? —balbuzeé
—¿A caso no te gusto Nina? — hizo un puchero y decidí no hacerle caso, hacer como si no existiera y dirigirme al baño, me siguió.
—¿Qué coño haces aquí? — mi voz sonaba bastante enfadada. ¿Cómo me había escuchado? ¿Cómo sabía a la hora que iba a estar desnuda en la ventana? ¿Cómo sabía la clase que me tocaba?. Varias preguntas empezaron a rodar por mi cabeza y me toqué las sienes.

—No pensaba que te ibas a ir— cruzé la esquina.
—No pensaba que eras tan gilipollas—le seguí el juego y entré en el baño—No puedes estar aquí—le aparté.
—¿Por qué no? — se encogió de hombros. Fui a mirarme al espejo— Sigues fea no sé para qué te miras.
Me eché agua en la nuca y respiré profundo intentado pasar el mareo —¿Algún día dejarás de espiarme? —suspiré—Ya me has visto desnuda, ¿qué más quieres?

—Nada— rio.
—Estoy enfadada contigo, el director me llamó a segunda hora y me acaban de echar por estar hablando de ti, así que te agredecería que me dejases tranquila.

—¿Te llamó? — se rio pasando de mí— ¿Qué te dijo?

Página 36.

—Sólo fue un mareo tonto, se me pasará—aseguré.

—¿No era un resfriado?
Jugueteé con los bordes de  la falda—También tenía frío— busqué la salida.
Su mirada severa fijada en mí—Bien, que no vuelva a ocurrir.
—No, claro— aparte de odiar de antemano a J.J ahora lo hacía aún más.
Bajé las escaleras y me dirigí a mi clase, me puse la primera bata que vi y  acudí al lado de Kate que vertía un líquido a un frasco y lo removía . La profesora me miró y volvió a seguir con sus apuntes.
—¿Por qué no vinistes a primera? — susurró. Me senté a su lado e intenté fingir que estaba pendiente de la clase.
—J.J—fui clara.
Abrió los ojos y me miró— ¿Qué te traes con él?
—Nada—susurré
—No y mil veces no—puse cara de asco—Es un creido y va de malote por el instituto.
—¿Y entonces por qué te vas con él? —me miró dudosa
—Me aporta confianza pero a la vez me baja la autoestima— la clase estaba en silencio y la profesora mirándome.
—Bien Nina— su voz se me clavaba en los tímpanos— ¿Por qué no le cuentas a toda la clase ese tema tan interesante? —salí al medio como me indicó.
Cogí aire—Sólo decía que me estaba clavando el aro del sujetador—las demás se rieron. La mirada de la profesora hizo callar a la clase entera.

—Ve a contarselo al director— se cruzó de brazos.

Página 35.

   Creo que te pillaran antes a ti. Yo ya llevo aquí mis años, ¿pero tú? ¿Te fias de un desconocido y le dejas entrar a tu habitación? Estamos involicrados los dos—sonrió — digamos que ahora te odio y sólo te estoy entreteniendo para que te echen del instituto lo antes posible—me mordí el labio— ¿Haciendo pellas la primera semana de instituto? —puso tono irónico—Empiezas muy bien—se rio y se giró— Te diré lo mismo que me dijiste tú a mí sólo cambiando una palabra—tragué saliva— Cierra la puerta al salir.

Me había dejado por los suelos, debía admitirlo, pero mi orgullo valía, por supuesto, mucho más que él, salí de la habitación dejando la puerta abierta y me dirigí a la siguiente clase. Se la devolvería, y sería la peor dejada por los suelos que había visto este instituto. Menudo gilipollas. Que le den.
—Nina, el director quiere verte—No habían pasado ni 5 minutos  —Y será mejor que vayas ahora.
Me levanté y mantuve contacto visual con Kate. Golpeé la puerta un par de veces y entré.
—Me dijeron que no has asistido a la primera clase—me miró.
Ojalá Josh se muriese—Me encontraba mal—mentí.
—¿Fuiste a la enfermeria? — no dejó de mirarme.
—No… creo que sólo es un resfirado normal.
—Pues deberías haber ido.
—No sabía donde estaba— es eso no mentía.
—¿ Y tu mapa?
—Lo perdí—volví a mentir.
—Bueno…¿qué tal tu primera semana? —agradecí que hubiese cambiado de tema.
—Bien—acorté

—Un consejo, júntate con buenas compañias— asentí— Y ve a enfermeria. 

Página 34.

—No, aun que me gustaría.
—¿Cuál?
—Tengo debilidad por la eléctica. En música no me dan la oportunidad, piensan que me pondré a hacer el tonto, o dios sabe. Sólo me dejan cantar—resumió.
   Asi que cantas—me coloqué la falda.
   Poco—sonrió
   El tono grave de tu voz debe sonar bien —solté con un hilo de voz mirándome a las piernas.
   Oh, estás enamorada de mi voz—me dio un puñetazo en el hombro.
   No te pases Jonan—le miré fijamente.
   No sabía que aparte de una amargada, corta royos y chica buena también tuvieses complejo de profesora—sacó una desestresante y se lo paso de una mano a otra.
   Vaya J.J parece que sabes hablar medianamente bien y eso que eres tonto—me tiró la pelota y la cogí sin apartar mi mirada de la suya—¿Algún día vas a clase? —alcé una ceja—¿A qué curso vas?
   Sólo te diré que soy más mayor que tú— una risa falsa salió de su garganta—Esta noche habrá tabaco.
   Explícate—le pasé la pelota.
   Contactos desde fuera me lo pasan por la valla de noche—explicó.

   Algún día te pillarán y creeme, estaré allí viéndote—asentí.

Página 33.

—Bien…—pensé— Preferiría que me comiese un león viva antes que estar contigo —reí— Digamos; que como primer plan me quedo con el B; dar una vuelta. Como segundo plan sería el C; los nudos no son mi fuerte—hice una mueca— prosigo con la A; ir a clases y la D; lo de recogerte la habitación no te lo crees ni tú y ahora como plan final, como última opción, como mi plan E, tú—me reí— No, enserio, te odio.
Una sonrisa amenazaba con salir de sus labios—Eres tonta, recuerda lo que te dije, harás todo lo que te diga.
—¿Lo ves? —Alcé el tono de voz—Por eso te odio, tu prepotencia, tu pasotismo, por eso eres mi último plato.
—Sabes que no.
—Mi plan E, J.J—afirmé—Sólo en el caso más extremo acudiría a ti.
—¿Así? —Alzó una ceja— ¿Y bien? ¿Por qué me esperas en la ventana cada noche? —Tragué saliva— Es más, ¿Por qué no estás en clase ahora mismo? Siendo yo tu último plato, ¿no? —sonrió.
—Cerré los puños de impotencia—Eres un pasatiempo — intenté parecer clara al decirlo— ¿A caso crees que muestro el mínimo interés por ti? — dije con tono irónico.
—Tal vez si me conocieses cambiarías de opinión.
—Tal vez si no te hubiese conocido no estaría aquí ¿Por qué te pusiste en mi camino? — mis manos treparon hasta mi nuca.
—Prueba—repitió—Sólo por una vez.
Rodé los ojos y me senté en la cama—¿Canción favorita? —dije rendida con tono desesperado.
—Use somebody, Kings of Leon.

—¿Tocas algún instrumento?

Página 32.

¿Por qué hacía eso? Había perdido el control de forma increíble. Entré en la residencia y…. no me lo esperaba, chicos corriendo de un lado a otro, toda clase de objetos esparcidos por el suelo, paredes con goteras pintadas, chicos jugando a la play, otros tantos subidos a la mesa del comedor lanzando bolas de papel chupadas al techo, y, uno, el que más pena me dio, acorralado en una esquina sin salida alguna dando dinero a otros tres. Tragué saliva. Todos se giraron hacia mí, ninguna chica antes había tenido intención de entrar ahí y yo ya me estaba arrepintiendo.
—¿Qué haces aquí? — me bombardeó la misma pregunta.
Me quedé atónita cuando dos chicos perseguían a uno por los pasillos, hasta que le consiguieron quitar la toalla que cubría su cintura, les oí reírse y cerré los ojos.
Alguien me había rodeado el hombro con su brazo y me alegré de que fuese J.J , me condujo hasta su habitación y agradecí que cerrase la puerta, su habitación era un desastre, la cama sin hacer, todo descolado, las sábanas manchadas de barro, el papel que tapaba las paredes amenazaba con caerse del todo, la papelera estaba a reventar y el color verde moco de la moqueta y el olor a humedad me mareó. Se tiró sobre la cama sin quitarse a penas los zapatos y cruzó sus brazos por encima de sus hombros.
—No sé qué hago aquí—dije sinceramente.

—Suspender conmigo—sonrió. —Digamos que— me miro— Opción A: Ir a clase—negó— Opción B: Dar una vuelta por a fuera, cosa que es peligroso—me sostuvo la mirada—Opción C: Enseñarte a hacer nudos de corbatas—se rio— Opción D: Que recojas mi habitación—ahora la que negué fui yo, cruzó la pierna en sus tobillos—Opción E: Sentarte a hablar conmigo.

Página 31.

—Aquí una no se puede divertir. Lo único que puede hacer es dormir.
—Pues durmamos—sonrió.
—Las residencias están cerradas—comenté despacio.
—La de chicos no, boba — se rio— ¿Crees que llevan la misma clase de control? Los chicas sois ordenadas y todo eso, los chicos son los que se interesan en ir a residencias de chicas, las chicas no van detrás de los chicos, en el caso de que vean a una dentro la echaran, y ya, a nosotros nos acusarían de pervertidos y viceversa. A las chicas es cómo si las violásemos o dios sabe, el control pierde el sentido allí.
—No sé…
—Confía en mí—dijo de forma áspera.
—No confío en nadie —dije con severidad.
—Sólo hazlo—se acercó a mí.
—J.J—dije poco convencida.

Se acercó a un más y aseguro a ver respirado de su mismo aire, me echo un mechón de pelo hacia atrás rozándome con suavidad el cuello y cerré los ojos. Su mano agarró la mía despacio —Venga, vamos—escuché su voz lo más cerca de mí que había estado nunca.

Página 30.

La alarma general sonó y esta vez me espabilé antes. Una nota al lado opuesto de mi almohada desvió mi atención, el papel tenía grabado el escudo del instituto, como no.
Cierra el seguro de la ventana cada vez que me vaya
Me levanté y lo giré, así nadie se daría cuenta. Guardé la carta en el bolsillo pequeño de mi mochila e hice la cama rápido mientras buscaba desesperadamente una parte de la almohada que oliese a su perfume, decidí no dejar correr más el tiempo, esta vez no, ya sabía bien los horarios. A la hora de cambiarme procuré tapar la ventana con una toalla. Me sentó muy mal lo que había hecho ayer Josh y no admitiría que se volviese a repetir. Empezaba a pillar tranquillo al internado y mi reto era incumplir todas las normas una por una, y ya llevaba una extensa lista.
Saqué la carta de Josh yendo hacia las clases, tenía una caligrafía limpia y bonita, escribía recto y en tamaño pequeño para mi asombro, tal vez debería pedirle que me escribiese las postales en navidad. Reí ante mi broma privada.
Los días pasaban y Josh solía abordar mi ventana todas las noches, las chicas de la residencia ya no me miraban con tanto asco, incluso a veces iba a la sala a juntarme con las demás. Estaba cayendo en la rutina y no quería ni muerta, necesitaba hacer algo diferente, distinto.
Mi oportunidad llegó cuando Josh me propuso una de las mañanas no ir a clase.
—Nos castigarán —no dejé de andar.                             

—Vamos Nina, es viernes—echó las manos al cielo— Diviértete. 

Página 29.

—Pero si ni si quiera me caen bien, son las típicas que se van a enseñarles las tetas a todos los que ven debajo de las gradas.
Sonreí ante su comentario— ¿A caso te incluyes J.J?
—Sí—rio— No me lo recuerdes— su risa retumbó en mi cabeza— Tuve lo suyo con ella hace tiempo.
—Ah…—es lo único que pude añadir.
—Fui a buscarte después, pero no estabas— dijo despacio.
—Ya…me fui al comedor—estaba incómoda.
—Ajá—asintió. La conversación se había vuelto violenta.
Dejé unos minutos de margen sin hablar hasta que decidí tumbarme y taparme con la colcha— Cierra la ventana al salir— susurré.
—Tú duerme—colocó su mano en mi pelo y abrí los ojos de par en par—Cuando me asegure de que estás dormida me iré—cerré los ojos despacio mientras le oía colocarse en una postura cómoda.
—¿Por qué te interesas por mí? — dije con un hilo de voz titubeante aún de espaldas.
—Ya te he dicho que eres muy interesante. — cruzó los brazos y los pies en la cama.
—¿Cuándo sepas lo que quieres saber sobre mí te irás? — me atreví a preguntar.
—No, duerme— me recosté  cerré los ojos definitivamente— Porque querré saber más y más de ti después—le oí murmurar. Respiré de forma profunda y dormí.
                                                        *

Capítulo 5. Página 28.

Teníamos hasta un pijama específico, esto me estaba reventando. El día no había estado nada bien. Me tapé con las sábanas y decidí irme enfadada a dormir.
Un ruido en la ventana al cabo de unos minutos me descolocó. Me levanté con pesadez y ahí estaba.
—Abre la ventana.
Le indiqué con gestos que estaba pillada con miedo de que las demás se despertasen. Me señaló a una parte de ella y lo vi, un pestillo impedía abrirla. Lo roté y la subí.
—Novata—susurró y después se rio— Voy a entrar— me eché a un lado. Esto de que mi habitación estuviese casi a la altura del suelo no me venía bien. Me miró sonriendo ya dentro y volvió a cerrar la ventana.
—Como te pillen aquí, estás muerto. —susurré.
Toqueteó las cosas de mi cómoda haciendo caso omiso a mi advertencia — Se creen que con una linterna van a ver mucho.
Rodé los ojos y me senté en la cama, él imitó el proceso—¿Por qué esa actitud de chulo, de bocazas? Eres un fantasma, llamarías a tu mami corriendo si te metes en un lio.
Rio gravemente y pasó de mi crítica al mil por ciento cierta—¿Por qué te fuiste antes? — agaché la cabeza y noté su mirada clavada en mí.
—No sé…—dije sinceramente dejando correr el anterior tema.
—Di—me exigió

—Baja el tono de voz—le amenacé — Sólo sentía que sobraba, no pintaba nada— me encogí de hombros.