Me habían
comentado que los fines de semana el toque de queda se alargaba hasta las doce
y que en la sala de estar iban a poner una película de esas noñas, así que Ly,
Kate y yo cogimos unas mantas y nos sentamos en el suelo entre la multitud, la
sala estaba bastante llena, por algo había una alfombra en frente del
televisor. Posé mi cabeza sobre el hombro de Kate y me dediqué a atiborrarme de
palomitas y otras variantes poco saludables con las otras chicas.
Cuando la película
acabó nos mandaron a todas a nuestras respecticas habitaciones. Al entrar miré
por la ventana, nada, vacío. Supongo que tenía el anhelo de que aun que se lo
hubiera prohubuedo lo hubiese hecho, pero no. Me tumbé en la cama y miré al
techo. Una pequeña luz alumbraba un poco la habitación, el foco de luz era una
farola que se encontraba a unos metros de la ventana. Me aburría muchísimo.
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