—Acabo de ir—le
recordé.
—Pues vete al
baño, yo que sé, pero no vuelvas en un buen rato.
—Será todo un
placer—salí de la clase decidida.
—¿Así que te
aporto confianza y a la vez te bajo la
autoestima? — le miré con cara de asco— Interesante que el creido y el malote del
instituto lo haga, ¿no?
—¿Cómo me has
escuchado? —balbuzeé
—¿A caso no te
gusto Nina? — hizo un puchero y decidí no hacerle caso, hacer como si no existiera y
dirigirme al baño, me siguió.
—¿Qué coño haces
aquí? — mi voz
sonaba bastante enfadada. ¿Cómo me había escuchado? ¿Cómo sabía a la hora que
iba a estar desnuda en la ventana? ¿Cómo sabía la clase que me tocaba?. Varias
preguntas empezaron a rodar por mi cabeza y me toqué las sienes.
—No pensaba que te
ibas a ir— cruzé la esquina.
—No pensaba que
eras tan gilipollas—le seguí el juego y entré en el baño—No puedes estar aquí—le
aparté.
—¿Por qué no? — se encogió de hombros. Fui a
mirarme al espejo— Sigues fea no sé para qué te miras.
Me eché agua en la
nuca y respiré profundo intentado pasar el mareo —¿Algún día dejarás de
espiarme? —suspiré—Ya
me has visto desnuda, ¿qué más quieres?
—Nada— rio.
—Estoy enfadada
contigo, el director me llamó a segunda hora y me acaban de echar por estar
hablando de ti, así que te agredecería que me dejases tranquila.
—¿Te llamó? — se rio pasando de mí— ¿Qué
te dijo?
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