—Bien…—pensé—
Preferiría que me comiese un león viva antes que estar contigo —reí— Digamos;
que como primer plan me quedo con el B; dar una vuelta. Como segundo plan sería
el C; los nudos no son mi fuerte—hice una mueca— prosigo con la A; ir a clases
y la D; lo de recogerte la habitación no te lo crees ni tú y ahora como plan
final, como última opción, como mi plan E, tú—me reí— No, enserio, te odio.
Una sonrisa
amenazaba con salir de sus labios—Eres tonta, recuerda lo que te dije, harás
todo lo que te diga.
—¿Lo ves?
—Alcé el tono de voz—Por eso te
odio, tu prepotencia, tu pasotismo, por eso eres mi último plato.
—Sabes que
no.
—Mi plan E,
J.J—afirmé—Sólo en el caso más extremo acudiría a ti.
—¿Así?
—Alzó una ceja— ¿Y bien? ¿Por
qué me esperas en la ventana cada noche? —Tragué saliva— Es más, ¿Por qué no estás en clase ahora
mismo? Siendo yo tu último plato, ¿no? —sonrió.
—Cerré los puños
de impotencia—Eres un pasatiempo — intenté parecer clara al decirlo— ¿A caso
crees que muestro el mínimo interés por ti? — dije con tono irónico.
—Tal vez si
me conocieses cambiarías de opinión.
—Tal vez si
no te hubiese conocido no estaría aquí ¿Por qué te pusiste en mi camino?
— mis manos treparon hasta mi
nuca.
—Prueba—repitió—Sólo
por una vez.
Rodé los
ojos y me senté en la cama—¿Canción favorita? —dije rendida con tono desesperado.
—Use somebody, Kings of Leon.
—¿Tocas algún instrumento?
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