—Aquí una no
se puede divertir. Lo único que puede hacer es dormir.
—Pues
durmamos—sonrió.
—Las
residencias están cerradas—comenté despacio.
—La de
chicos no, boba — se rio— ¿Crees que llevan la misma clase de control? Los
chicas sois ordenadas y todo eso, los chicos son los que se interesan en ir a
residencias de chicas, las chicas no van detrás de los chicos, en el caso de
que vean a una dentro la echaran, y ya, a nosotros nos acusarían de pervertidos
y viceversa. A las chicas es cómo si las violásemos o dios sabe, el control
pierde el sentido allí.
—No sé…
—Confía en
mí—dijo de forma áspera.
—No confío
en nadie —dije con severidad.
—Sólo hazlo—se
acercó a mí.
—J.J—dije
poco convencida.
Se acercó a
un más y aseguro a ver respirado de su mismo aire, me echo un mechón de pelo
hacia atrás rozándome con suavidad el cuello y cerré los ojos. Su mano agarró
la mía despacio —Venga, vamos—escuché su voz lo más cerca de mí que había
estado nunca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario