Teníamos
hasta un pijama específico, esto me estaba reventando. El día no había estado
nada bien. Me tapé con las sábanas y decidí irme enfadada a dormir.
Un ruido en
la ventana al cabo de unos minutos me descolocó. Me levanté con pesadez y ahí
estaba.
—Abre la
ventana.
Le indiqué
con gestos que estaba pillada con miedo de que las demás se despertasen. Me
señaló a una parte de ella y lo vi, un pestillo impedía abrirla. Lo roté y la
subí.
—Novata—susurró
y después se rio— Voy a entrar— me eché a un lado. Esto de que mi habitación
estuviese casi a la altura del suelo no me venía bien. Me miró sonriendo ya
dentro y volvió a cerrar la ventana.
—Como te
pillen aquí, estás muerto. —susurré.
Toqueteó las
cosas de mi cómoda haciendo caso omiso a mi advertencia — Se creen que con una
linterna van a ver mucho.
Rodé los
ojos y me senté en la cama, él imitó el proceso—¿Por qué esa actitud de chulo,
de bocazas? Eres un fantasma, llamarías a tu mami corriendo si te metes en un
lio.
Rio
gravemente y pasó de mi crítica al mil por ciento cierta—¿Por qué te fuiste
antes? — agaché la
cabeza y noté su mirada clavada en mí.
—No sé…—dije
sinceramente dejando correr el anterior tema.
—Di—me
exigió
—Baja el
tono de voz—le amenacé — Sólo sentía que sobraba, no pintaba nada— me encogí de
hombros.
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