—No, aun que me gustaría.
—¿Cuál?
—Tengo debilidad por la eléctica.
En música no me dan la oportunidad, piensan que me pondré a hacer el tonto, o
dios sabe. Sólo me dejan cantar—resumió.
—
Asi que cantas—me
coloqué la falda.
—
Poco—sonrió
—
El tono grave de
tu voz debe sonar bien —solté con un hilo de voz mirándome a las piernas.
—
Oh, estás
enamorada de mi voz—me dio un puñetazo en el hombro.
—
No te pases Jonan—le
miré fijamente.
—
No sabía que
aparte de una amargada, corta royos y chica buena también tuvieses complejo de
profesora—sacó una desestresante y se lo paso de una mano a otra.
—
Vaya J.J parece
que sabes hablar medianamente bien y eso que eres tonto—me tiró la pelota y la
cogí sin apartar mi mirada de la suya—¿Algún día vas a clase? —alcé una ceja—¿A qué curso
vas?
—
Sólo te diré que
soy más mayor que tú— una risa falsa salió de su garganta—Esta noche habrá
tabaco.
—
Explícate—le pasé
la pelota.
—
Contactos desde
fuera me lo pasan por la valla de noche—explicó.
—
Algún día te
pillarán y creeme, estaré allí viéndote—asentí.
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