jueves, 8 de octubre de 2015

Página 62.

—Tu amiguito ya se habrá ido— se rio.
—¿De qué coño vas?— le empujé con ambas manos en el pecho lo más fuerte que pude.
Me cogió de las dos manos y me empujó fuerte contra la pared — No se te ocurra volverme a poner la mano encima —subió mis dos brazos por encima de mi cabeza y los sostuvo sólo con una mano. Me estaba haciendo daño.
—Me duele...— susurré y cerré los ojos fuerte. Me dejó bajarlos y se acercó imprudentemente a mi cuello.
—¿Por qué eres tan difícil?— posó su frente en mi clavícula y dio un golpe a la pared que estaba muy cerca de mi cabeza. Cerré los ojos y tragué saliva. Cuando los volví a abrir ya se estaba yendo.
Me toqué el pecho e intenté calmarme y comprobar que mi corazón seguía por ahí. Caminé a paso lento a los baños y me eché agua por la nuca y luego en la cara. Salí cabizbaja pero me encontré de nuevo con él.
—Perdóname — se le veía sombrío, con la mirada perdida.
—Haz el favor de no dirigirte a ti más —dije calmada.
—Vamos Nina... —titubeó.

— No sé qué es esta estúpida relación de ventanas e  incumplimiento de normas, pero sí sé que no llega a ningún sitio —dije enfadada —Veta ya, joder — Hice lo que me dijo, no ponerle una mano encima, pasé a su lado sin rozarle, entré en mi residencia, tenía bastantes cosas que comentarle a Kate y mucho odio que alimentaría a mi mejor amiga. 

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