Giré la
columna que señalizaba las escaleras para ir a la residencia de chicas cuando
me abordó. Mi espalda contra la pared y su brazo prohibiéndome salir.
—Luego nos
vemos Nina— dijeron las demás pillando la indirecta que les había lanzado Josh
visualmente. Las vi reírse y mirarme hasta que desaparecieron.
—Al menos no
me has mentido en cuanto a tu nombre—se giró hacia a mí y me reí—Vayamos a dar
una vuelta.
—No, sonará
el toque de queda ya.
—¿Y qué?
—se encogió de hombros.
—Que no
quiero irme contigo
—¿A caso
crees que me gustas o qué? — se chantajeó de mí.
—No—susurré—Porque
yo no le gusto a nadie.
Me cogió de
la mandíbula con severidad y noté la pared fría en mi espalda— Pienso que eres
un misterio, y me gusta descubrirlos todos. —su aliento rozando mi cuello.
—Soy simple—quité
su mano de mi mandíbula y subí las escaleras. Aún la puerta de madera de la
residencia seguía abierta.
—Todavía
queda tiempo para que suene — me giré y le vi abajo del todo. En ese momento la
alarma empezó a hacer ese ruido irritante.
Me reí—Me
voy J.J
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