Segundo día.
La alarma sonó. Abrí los ojos. Esto…no estaba bien. Todo era cómo el ejército,
los horarios, las marchas, las normas. Estaba harta y sólo llevaba un día aquí.
Me giré perezosamente resistiéndome a levantarme—Llegamos tarde—me movió el
hombro Kate. Refunfuñé y me giré. Era la primera vez que veía a la chica con la
que compartiría habitación, mi autoestima se bajó un segundo después. Era la
típica rubia de cuerpazo y piel bronceada.
Me sonrió—Me
llamo Ly— aún estaba algo traspuesta, yo nada más despertar no soy persona.
—Nina—atiné
a decirla un rato después.
Se giró y me
miró—Bien, Nina, mi consejo es que te des la prisa que puedas porque si no, no
pisarás el baño. Ya están yendo todas. —Tampoco tenía mucha preocupación en mirarme el pelo—Termina
esa cama rápido y ve—me mandó y cogió sus cosas.
Miré a Kate—En eso tiene razón—salió detrás de ella.
Agr, la puta cama, la hice lo más rápido posible y me dirigí a los baños,
apenas me encontré con ninguna chica por el pasillo, todo desierto. Bajé las
escaleras sin prestar atención y entré en el baño.
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