—Dame tú
número.
—Eres muy
insistente, en serio —empezó a subir las escaleras —A demás, aquí no se puede
usar el móvil.
—Vamos, sé
que lo vas a usar—rio y me cogió el móvil. Lo alzó y no lo pude coger.
—Dámelo —me
enfadé. Estaban cerrando la puerta —Dámelo—repetí de forma amenazante.
Se rio—Desbloquéalo
y te lo daré rápido. Puse el código y me lo quitó de las manos, escribió un
mensaje rápido y lo miré—Ahora tienes mi número, y tú el mío.
—Te
bloquearé—aseguré.
—Sabes que
no— le oí decir y corrí a la puerta, me abrieron con desaprobación.
—Tarde el
primer día.
—Perdón—suspiré
y escondí el móvil. Fui a mi habitación y miré el mensaje.
“J.J es el
tío más buenorro del mundo” mi vista si dirigió hacía el nombre de contacto
“J.J manda” rodé los ojos y me tiré a la cama.
—¿Habéis
hablado más? —Kate se
giró hacía mí, la otra chica estaba dormida.
—No mucho.
Sólo me dio su número.
—Créeme, te
envidio — se rio.
—¿Vas a
dormir ya? Es pronto.
—No nos
dejan andar por ahí ni encender las luces.
No hay comentarios:
Publicar un comentario