—
Calla— me mandó y
apagó el cigarrillo en el suelo. —Debajo del coche, ya. — apagué mi pequeño foco
adictivo de luz contra la suela de mi zapato y me deslicé debajo del coche
abandonado como me había dicho. Le vi subirse al tejado de la caseta y saltar
hacia el otro lado de la valla. La luz de una linterna yendo hacia el pequeño
patio abandonado me alarmó. J.J hizo un ruido seco con una tapa de metal y el
profesor no dudó en buscar las llaves y abrir la valla. Se dirigía decidido
hacia el cubo dónde se escondía J.J . Debía pensar, y rápido. Tanteé con mi
mano derecha el suelo y encontré una piedra. Oh dioses de las piedras, la
tierra, la puntería y del Olimpo , haced que esto salga bien.
La tiré lo más lejos que pude
haciendo un ruido sordo al chocar contra la valla. El profesor se giró
radicalmente y corrió hacia el ruido. J.J me miró y salió del escondite, hice
lo mismo.
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