miércoles, 25 de febrero de 2015

Página 10.

—Puedo enseñarte el instituto si terminamos de cenar antes del toque de queda. —dejó caer. 
—¿Toque de queda? —abrí los ojos.
—Ajá, a partir de las 22:30 está prohibido salir de la residencia. — suspiré.
Me acomodé en la cama que quedaba, hacía esquina y estaba al lado de la ventana. La cama era pequeña, no me gustaba. La habitación era lo más simple del mundo, un armario, tres mesillas, una cómoda, una silla, y ya. La otra chica había dejado sus cosas pero no estaba, así que salimos al pasillo y fuimos a la sala donde se encontraban la mayoría de las chicas. Un sofá, una mesa, varias sillas, un ordenador y una televisión. Demasiado básico todo…me parece que va a ser un curso muy largo…
—Es hora de cenar—me comentó.
Asentí y me llevó hasta el comedor. Era largo y amplio, no tenía luz natural, se encontraba en el último piso del edificio de clases, era el primer sitio en el que veía compartir una sala entre chicos y chicas, aunque un profesor también controlaba cada conversación. Había una línea imaginaria a la mitad del comedor que separaba las mesas por sexos. Sólo vi a un chico enfrente de otra chica. Cogí mi bandeja y seguí la dirección a la que iba toda la gente, la cocinera me echó algo, que seguro que no era comestible con desgana y lo miré con cara de asco.
Fui hacia la mesa y me senté en frente de Kate cuando más chicas se unieron a la mesa a lo que se presentaron con una sonrisa. Iba a tener que fingir amabilidad, lo llevaba haciendo todo el día. Cogí con desgana la manzana y la pasé de mano en mano jugueteando y escuchando las conversaciones de las otras chicas, que se basaban en lo que se habían echado de menos en verano. Alguien se sentó a mi lado y mordí la manzana

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