miércoles, 25 de febrero de 2015

Página 9.

¿Excelente? ¿Cómo iba a ser excelente? Esto parece una cárcel. Nada más que normas y más normas. Me dirigí a secretaría que me dio todo lo que el director la había dicho. La mochila era color vino y tenía el escudo de la escuela grabado en el centro, como en todo aquí, las ropa, los cuadernos, incluso las paredes y el suelo, era horrible. No se podía pasar si quiera por un pasillo que no te recordase en la puta mierda de cárcel en la que te encontrabas.
Salí del edificio de clases y miré con anhelo la puerta de barrotes negros que indicaba la salida, las iniciales del internado también grabadas en la puerta, había pinchos en el final de cada barrote. Estaba bastante lejos de mí pero desde lo alto de las escaleras se veía casi todo. Para ser sincera, esto era bastante grande. Me puse de puntillas e intenté ver más allá del muro que mataba poco a poco mi libertar. Me pareció ver un coche, dios, echaba tanto de menos a mis amigas…
—No te preocupes te acostumbras— la voz de Kate sobresaltándome—sólo es el primer día. —me sonrió amablemente.
—Debe ser eso…—dejé caer.

Me condujo hasta la residencia. Dios, debía admitir que el exterior, los jardines y todo era bastante bonito, sólo por lo que había visto. Unas letras de metal grandes colgando en la pared de ladrillos. —Residencia de chicas—leí en alto. Kate asintió y entramos. Había una sala de estar para todas, lo bueno es que me había tocado con una chica maja en la habitación, por lo visto mi habitación estaba en la planta más baja de todas.

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