miércoles, 25 de febrero de 2015

Página 8.

Entré en el despacho del director cuando terminé las clases.

—Siéntate Nina—levantó la vista —Tenemos que hablar—me senté como dijo— repasaremos un poco las normas— dios odiaba las normas y desde que había entrado aquí no habían hecho otra cosa que imponérmelas —Cada vez que te castiguen, tendrás que venir aquí. A los profesores tienes que tratarles con el máximo respeto, señor o señora— me toqué la falsa con ganas de romperle la cara— El trato entre chicas y chicos estará penalizado…—siguió hablando mientras yo no le hacía caso—¿Nina? —me llamó. Parpadeé varias veces—como decía—prosiguió— Pasa por secretaria a recoger la ropa para las dientes clases, te mostraremos un mapa de la residencia y de cuál es tu habitación. Las duchas y la sala para lavar la ropa se encuentra en la planta de abajo. —me levanté de la silla—Ah, por cierto, tendrás que cambiarte de mochila— la miré, era perfecta, estaba decorada a mi estilo, con mis grupos favoritos bordados en ella. Asentí desesperada. —Se me olvidaba… algo que suelen hacer mucho las que entran nuevas y está rotundamente prohibido. No se puede usar bajo ningún concepto aparatos electrónicos. En ese caso las profesoras de tu residencia pueden imponerte un castigo severo— toqué mi móvil que se escondía debajo de la cremallera de mi mochila y volví a asentir —Buenos días señorita, y espero que tengas un excelente año en nuestra escuela.

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