Tenía miedo
de exponer mi cuerpo a no sé cuántas chicas nuevas sin conocerlas de nada por
una estúpida clase.
La piscina
se veía grande y el escudo del colegio estaba grabado en los azulejos del
fondo.
—Aquí no se
puede entrar con zapatos—una profesora con la falda más oscura que la mía me
regañó.
—Perdón—suspiré
y tiré hacia los vestuarios,
Muchas
chicas se cambiaban y otras tantas ya estaban listas, fui lo más atrás posible
que pude a sentarme en uno de los bancos.
—Hola, Kate,
compartimos habitación—me ofreció la mano—tu ropa está aquí—me la pasó. El
bañador era horrible.
—Emmm…sí—dudé
y lo cogí.
—Puedes
dejar tu ropa aquí.
—Bien—se la
veía algo tímida, su color de pelo tiraba a pelirrojo pero se quedaba en
castaño.
Me cambié lo
más rápido posible intentando pasar desapercibida y la seguí.
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